
La industria petrolera venezolana consolida su regreso al mercado energético global. Según los últimos datos de la Administración de Información Energética (EIA), Venezuela ha escalado posiciones hasta ubicarse como el quinto exportador de crudo hacia Estados Unidos en la primera semana de febrero de 2026. Este ascenso representa el punto de mayor relevancia comercial del país con la nación norteamericana en los últimos meses.
El repunte, impulsado por la reactivación de licencias y el flujo constante hacia las refinerías de la Costa del Golfo, evidencia la dependencia de la infraestructura estadounidense del crudo pesado venezolano.
Con un promedio que ha llegado a tocar los 153.000 barriles diarios en periodos recientes y proyecciones de crecimiento de Chevron hasta los 300.000 bpd para marzo, Venezuela desplaza a competidores tradicionales y se reafirma como un socio energético indispensable en la región.
Expertos señalan que este avance al quinto puesto es fruto de la flexibilización comercial y el aumento de la producción, que en enero de 2026 rozó los 800.000 barriles diarios totales. Mientras otras naciones reducen su cuota de exportación, Venezuela aprovecha el vacío para fortalecer su flujo de caja y estabilizar su posición frente a mercados que anteriormente dominaba.
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