
El volumen de transacciones con criptoactivos en Venezuela representó entre el 40 % y el 50 % del producto interno bruto nacional entre los años 2024 y 2025.
Así lo afirmó el economista Aarón Olmos, quien además anticipó que esta importante magnitud financiera podría registrar un incremento sostenido durante el año 2026 debido a la progresiva apertura del sistema bancario formal mediante la implementación de las licencias 56, 57 y 58.
Criptomonedas estables como referencia del tipo de cambio
Durante una entrevista concedida a Unión Radio, Olmos señaló que los activos digitales estables mutaron de ser herramientas meramente alternativas a convertirse en una referencia operativa directa para el tipo de cambio en la economía local. El especialista indicó que para una gran cantidad de usuarios ya es un hábito cotidiano revisar las cotizaciones de Bitcoin, el dólar oficial del Banco Central de Venezuela y las principales stablecoins antes de comenzar sus actividades comerciales diarias.
Uso de herramientas digitales por razones de eficiencia comercial
El analista detalló que opciones como USDT y USDC han desplazado paulatinamente al dólar paralelo gracias a su utilidad práctica para conectar con los mercados internacionales, liquidar deudas con proveedores externos y procesar las remuneraciones del personal. Aarón Olmos aseguró que esta adopción masiva responde estrictamente a criterios de eficiencia económica y necesidades de cobertura, más que a una simple preferencia por la innovación tecnológica.
Paradoja de la estabilidad financiera en el mercado local
No obstante, el experto advirtió sobre una paradoja importante: aunque estos activos son estables globalmente, en el territorio venezolano experimentan variaciones de precio diarias debido a las dinámicas del tipo de cambio de referencia. Olmos calificó este comportamiento de cotización como un fenómeno único en el mundo, pues introduce una volatilidad particular derivada exclusivamente de las distorsiones que caracterizan al entorno cambiario nacional.
Desafíos regulatorios ante la convergencia de modelos financieros
Finalmente, el economista sostuvo que la discusión actual no se centra en la competencia entre el ecosistema digital y la banca tradicional, sino en la convergencia de ambos modelos en un contexto de transformación global de los medios de pago. A su juicio, Venezuela afronta este panorama con la Sunacrip intervenida pero operativa, y con apenas dos plataformas de intercambio autorizadas. Ante esto, Olmos enfatizó la urgencia de diseñar un marco regulatorio sólido para evitar un peligroso rezago frente a la acelerada evolución tecnológica internacional.
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