
El balance oficial de la emergencia se eleva a 3.685 fallecidos y más de 16.000 heridos. Este miércoles, la entidad costera rinde homenaje a las víctimas con una vigilia comunitaria, en medio de una tímida reactivación comercial y un monumental desafío de infraestructura mapeado por la ONU.
Catorce días después de que dos devastadores sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran la costa central del país, los equipos de rescate y las maquinarias pesadas continúan trabajando intensamente este miércoles en la búsqueda de cuerpos y despeje de vías en el estado La Guaira.
La jornada coincide con el término de los siete días de luto oficial decretados por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, cuyo gobierno interino ofreció el último balance de la tragedia: al menos 3.685 personas perdieron la vida y otras 16.740 resultaron heridas a causa del doble evento telúrico del pasado 24 de junio.
Resiliencia y memoria comunitaria
A pesar del panorama devastador, La Guaira intenta dar sus primeros pasos hacia la normalidad. Pequeños establecimientos comerciales han comenzado a levantar sus santamarías de forma progresiva, reactivando la dinámica económica local. Para recordar a las víctimas y pedir por la recuperación de la región, la sociedad civil ha convocado a una vigilia hoy a las 4:00 de la tarde en la emblemática plaza El Cónsul.
El reto de la reconstrucción masiva
Más allá de la pérdida humana, el impacto material de los terremotos es inédito en la región. Un informe preliminar elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) calcula que la catástrofe generó aproximadamente 1,2 millones de toneladas de residuos y estructuras colapsadas.
Según el desglose técnico de la organización internacional, el grueso de la destrucción lo componen unas 915.000 toneladas de edificaciones e infraestructuras derribadas, sumadas a 332.000 toneladas de mobiliario, enseres domésticos y pertenencias particulares que quedaron atrapadas bajo las ruinas.
El PNUD ha catalogado como «áreas de atención prioritaria» a las parroquias de Catia La Mar, Caraballeda y Urimare, debido a que en estas tres zonas se concentra la mayor densidad de escombros, lo que requerirá un despliegue logístico especial y sostenido durante los próximos meses.
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