
El reporte emitido por el Legislativo constata 88 nuevos decesos en los últimos días y detalla que 190 edificios han colapsado; mientras tanto, la OPS advierte el inicio de una fase sanitaria «crítica» y EE. UU. canaliza insumos de primera necesidad.
El balance oficial de las víctimas fatales provocadas por el doble terremoto del pasado 24 de junio ascendió este jueves 10 de julio a 3.899 personas, lo que representa un incremento de 88 decesos en comparación con el registro del pasado domingo. Por su parte, el número de heridos se mantiene estable en 16.740 ciudadanos afectados.
Los datos, difundidos a través del boletín presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirman además que el número de damnificados sin vivienda se ubica en 17.907, mientras que la cifra de personas rescatadas se mantiene en 6.462. El parlamentario precisó que la contingencia estatal ha brindado atención a 86.794 familias y que 16.892 ciudadanos permanecen refugiados en los 89 campamentos provisionales habilitados tras el evento sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5. En cuanto a la infraestructura, el reporte contabiliza 856 edificaciones afectadas, entre las cuales 190 presentan colapso total.
Asistencia internacional y alerta sanitaria
En el ámbito de la ayuda humanitaria, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela notificó que más de 30.000 venezolanos han sido beneficiados con artículos de primera necesidad. La entrega de estos suministros fue coordinada por el subsecretario de Agricultura estadounidense, Luke Lindberg, y el funcionario del Departamento de Estado, Ryan Shrum, mediante el despliegue de la organización Global Empowerment Mission.
Paralelamente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la emergencia en el país «está lejos de haber terminado». El director del organismo, Jarbas Barbosa, señaló que la respuesta sanitaria ha entrado en una nueva etapa «crítica» enfocada en la estabilización, el mantenimiento de los servicios médicos y la recuperación temprana.
Hasta la fecha, la OPS ha logrado movilizar 9 millones de dólares de una meta global de 24 millones requeridos para mitigar la crisis. Barbosa enfatizó que los mayores riesgos epidemiológicos actuales se derivan del hacinamiento en refugios, las interrupciones en los esquemas de vacunación y las fallas en el acceso al agua potable.
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