
Especialistas internacionales evalúan infraestructura, refuerzan normas sismorresistentes y gestionan recursos tras los sismos.
El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y autoridades venezolanas consolidaron un frente común para la reconstrucción del país tras los devastadores terremotos de junio. La iniciativa trasciende la atención inmediata y busca transformar la crisis en una oportunidad para modernizar la infraestructura nacional. Con la evaluación de más de 62.000 edificaciones en marcha, el plan prioriza la reducción de vulnerabilidades mediante estándares de ingeniería sismorresistente probados a nivel global.
Respuesta técnica inspirada en el modelo japonés
La metodología de trabajo adopta directamente la experiencia acumulada por Japón tras el desastre de 2011. Especialistas del país asiático y exbecarios de JICA implementaron un protocolo unificado para la inspección técnica de estructuras en las zonas afectadas. Este procedimiento establece tres fases clave: una evaluación de emergencia rápida para neutralizar riesgos inmediatos, un diagnóstico estructural exhaustivo que determine la viabilidad técnica de cada inmueble y una etapa de reforzamiento o demolición controlada según el nivel de daño detectado.
Cooperación financiera y asistencia humanitaria de emergencia
El fortalecimiento de los lazos entre Venezuela y Japón se tradujo en una respuesta operativa inmediata. Tras el despliegue de un hospital de campaña en La Guaira y la entrega de insumos médicos clave, la asistencia se amplió con una subvención de 3,5 millones de dólares canalizada a través de Naciones Unidas y JICA. En paralelo, la CAF formalizó la creación del Fondo para la Recuperación y Reconstrucción de Venezuela, diseñado para captar capital internacional destinado a la rehabilitación de servicios básicos, tras haber otorgado una donación inicial de 300.000 dólares para la contingencia.
Actualización normativa para un modelo de recuperación sostenible
El eje central de las mesas de trabajo entre Caracas, Tokio y la CAF radica en la reforma de los códigos de construcción nacionales. El intercambio técnico apunta a elevar los estándares arquitectónicos y de ingeniería civil, garantizando que cada obra nueva o rehabilitada cuente con aislamiento sísmico y diseños capaces de absorber impactos telúricos de gran magnitud. Esta actualización normativa busca evitar la repetición de colapsos estructurales masivos ante futuros eventos geológicos.
Gestión del riesgo y fortalecimiento institucional permanente
La alianza estratégica contempla un programa integral de capacitación técnica para personal institucional venezolano en materia de prevención y respuesta rápida. La meta compartida por la CAF y JICA es dotar al país de un marco de gestión de riesgos moderno, descentralizado y sostenible. De este modo, la reconstrucción no se limitará a la restitución de bienes físicos, sino que sentará las bases de un entorno urbano resiliente y seguro para las próximas décadas.
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