
05 de Enero de 2026. La detención de Nicolás Maduro en Caracas, tras una intervención militar estadounidense, ha provocado una inmediata y profunda escalada diplomática y jurídica a nivel mundial. Esta acción detonó una crisis internacional que llevó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) a convocar una sesión de emergencia para dilucidar si la incursión estadounidense vulneró la soberanía venezolana y los principios fundamentales de la Carta de la ONU.
La reunión, solicitada con urgencia por Colombia y respaldada por potencias como Rusia y China, se desarrolla en un clima de alta tensión. El debate central en la sede de Nueva York no es solo político, sino de derecho internacional: ¿Se ajusta la operación al marco legal global o representa una violación directa al Artículo 2(4) de la Carta, que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado?
Cruces de opiniones en la ONU: Defensa Propia vs. «Secuestro Colonial»
La polarización fue inmediata. Samuel Moncada, embajador de Venezuela ante la ONU, calificó la detención de Maduro como un «secuestro ilegal» y una «guerra colonial» cuyo objetivo real es el control de los vastos recursos energéticos del país.
En la otra esquina, la delegación de Washington se prepara para justificar la operación invocando el derecho a la legítima defensa, amparándose en el Artículo 51 de la Carta. Según la postura oficial, el régimen de Maduro representaba una amenaza narcoterrorista directa e inminente para la seguridad nacional de Estados Unidos. La discusión expone, una vez más, las profundas divisiones geopolíticas entre las principales potencias globales, con la sombra de un precedente peligroso planeando sobre el derecho internacional.
Manhattan: Maduro ante el juez por narcoterrorismo
En paralelo al drama diplomático, el eje judicial se ha trasladado al Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan. Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecen a las 14:00 (hora local) ante el juez Alvin Hellerstein, marcando el inicio formal de un proceso penal de alto impacto.
La audiencia es un punto clave. Se realizará la lectura formal de las acusaciones, que incluyen cargos de extrema gravedad: Conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de dispositivos destructivos. El operativo de seguridad en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde ambos están alojados, es sin precedentes. La comparecencia ante la justicia estadounidense, en un contexto de máxima exposición, no solo definirá la suerte del exmandatario, sino que podría sentar jurisprudencia relevante en materia de jurisdicción sobre líderes extranjeros acusados de crímenes transnacionales.
Fractura regional y reacción urgente de la OEA
La captura de Maduro ha exacerbado la fractura en América Latina. La Organización de Estados Americanos (OEA) ha convocado un Consejo Permanente extraordinario para mañana, martes 6 de enero, buscando una hoja de ruta para la gobernanza en Venezuela. Sin embargo, el consenso parece lejano.
A favor de la acción: Argentina, Ecuador y El Salvador celebran la caída de Maduro como un avance democrático.
En contra de la fuerza: Brasil, Colombia y México rechazan el uso unilateral de la fuerza y exigen respeto al derecho internacional.
Esta división ya quedó patente en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cuya reunión de emergencia culminó sin acuerdo, ilustrando la dificultad de la región para fijar una postura común.
Mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez ofrece una «agenda de cooperación» a Washington—un gesto interpretado como un intento desesperado por protegerse —, la incertidumbre política en Caracas se mantiene con manifestaciones a favor de Maduro. La combinación de presión judicial, aislamiento diplomático y una región dividida configura un escenario complejo y con consecuencias imprevisibles para la estabilidad continental.
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