
Despliegue masivo de pancartas y vallas en puntos estratégicos de la capital tras la agresión militar del 3 de enero. La consigna «Free Maduro y Cilia» domina el paisaje urbano, incluyendo las Torres de Parque Central.
La capital venezolana despertó este domingo con un despliegue gráfico de gran escala en sus principales corredores viales y zonas emblemáticas. La iniciativa tiene como objetivo central exigir la fe de vida y la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, tras los sucesos derivados de la incursión militar estadounidense a principios de mes.
El centro de la capital como epicentro La visibilidad de la campaña ha tenido su punto más alto en las Torres de Parque Central, donde una estructura vertical de grandes dimensiones con el mensaje «Free Maduro y Cilia» se ha convertido en el nuevo referente visual del centro caraqueño.
Otras arterias fundamentales, como la Avenida Bolívar, también presentan una saturación de mensajes que refuerzan la denuncia del Ejecutivo nacional sobre el «secuestro» de la pareja presidencial por parte de las fuerzas de Estados Unidos.
Despliegue en zonas de impacto La acción comunicacional no se ha limitado al centro administrativo de la ciudad, sino que se ha extendido a sectores de alta densidad y movilidad:
Petare: Pancartas de gran formato han sido instaladas frente al icónico Gran Muro.
Autopista Gran Cacique Guaicaipuro: Se reporta la colocación de vallas a la altura de la base aérea de La Carlota, una de las zonas que sufrió afectaciones visibles tras los bombardeos del 3 de enero.
Interior del país: Reportes en redes sociales indican que movilizaciones similares se están replicando en las principales ciudades de los estados del país.
Respuesta institucional Mientras la capital se llena de estos mensajes de apoyo, el mando encargado bajo la gestión de Delcy Rodríguez ha reiterado su compromiso con la estabilidad del país. Desde el Palacio de Miraflores se insiste en que el pueblo venezolano debe mantener la «calma y la cohesión interna» en este periodo de transición forzada, mientras se agotan las vías diplomáticas para resolver el estatus de los detenidos.
El despliegue ocurre en un clima de tensa calma, donde la narrativa oficial busca canalizar la indignación popular a través de la movilización pacífica y la ocupación del espacio público con símbolos de soberanía.
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