
En el Foro de Países Exportadores de Gas, la mandataria propuso alianzas estratégicas para desarrollar las reservas energéticas venezolanas.
En el marco de la octava Cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG), celebrada este martes en Moscú, la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, intervino para abordar los principales desafíos del sector energético global. Durante su discurso, la mandataria destacó el potencial del país caribeño en materia de hidrocarburos no asociados y reafirmó la voluntad de la nación sudamericana de consolidarse como un proveedor clave en el mercado internacional de energía.
El potencial de las reservas venezolanas
Durante su intervención, Rodríguez enfatizó que Venezuela cuenta con una de las reservas de gas natural más importantes del planeta, ubicándose en posiciones de liderazgo a nivel continental. La jefa de Estado señaló que el objetivo del Ejecutivo es transformar esos recursos subutilizados en un motor de desarrollo económico interno y en un factor de estabilidad para la demanda energética mundial. Para lograrlo, enfatizó la necesidad de atraer inversiones de capital intensivo y adoptar tecnología de vanguardia que permita la extracción y procesamiento eficiente del recurso.
Integración y cooperación geopolítica
La mandataria venezolana subrayó que la coyuntura geopolítica actual exige una mayor coordinación entre los miembros del FPEG. Rodríguez hizo un llamado a construir un frente común que proteja los precios de los recursos energéticos y garantice la soberanía de los países productores sobre sus riquezas naturales. Asimismo, defendió el uso del gas natural como el recurso fundamental de la transición energética global, al ser un combustible más limpio en comparación con otros hidrocarburos fósiles tradicionales como el carbón o el petróleo pesado.
Desafíos operativos y alianzas internacionales
A pesar del discurso oficial, la meta de convertir a Venezuela en una potencia gasífera enfrenta serios obstáculos estructurales. La infraestructura nacional requiere un plan de modernización profundo, la resolución de cuellos de botella en la distribución y la ejecución de proyectos de licuación de gas que permitan la exportación a mercados distantes. Expertos del sector señalan que, sin un marco legal e institucional que garantice la seguridad jurídica y la rentabilidad financiera a largo plazo para las empresas internacionales, las metas anunciadas por el Gobierno corren el riesgo de quedar en meras proyecciones teóricas. La participación en escenarios multilaterales como el de Moscú busca precisamente mitigar estas limitaciones mediante la búsqueda de socios estratégicos.
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