
Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta ejecutiva de la República, fue juramentada como presidenta encargada de Venezuela ante la Asamblea Nacional (AN) en una ceremonia que tuvo lugar en el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo. El acto solemne, realizado en un ambiente de intensa emotividad y tensión política, marca un punto de inflexión en la crisis institucional que atraviesa el país.
La vicepresidenta tomó posesión del cargo en un contexto extraordinario, tras la declaración de ausencia temporal del presidente titular a causa de circunstancias que, según sus propias palabras, son un «secuestro de la voluntad popular». Ante una multitud de parlamentarios y funcionarios del alto gobierno, Rodríguez prometió ante la bandera nacional y la Constitución cumplir y hacer cumplir la Carta Magna y las leyes de la República.
En un discurso cargado de simbolismo y firmeza, la nueva presidenta encargada hizo hincapié en el compromiso de su gestión con la defensa del territorio nacional y la prosperidad del pueblo venezolano. «Vengo con un profundo dolor por el secuestro de nuestro presidente, pero también con la convicción inquebrantable de que la verdad y la justicia prevalecerán», expresó visiblemente afectada, recibiendo una ovación de pie por parte de los asistentes.
Rodríguez detalló que su principal objetivo será garantizar la estabilidad institucional y social del país mientras se resuelve la situación que motivó su juramentación. Anunció que se revisarán de inmediato las políticas económicas y sociales para proteger los programas sociales y asegurar el acceso a bienes esenciales para la población. Asimismo, instó a la unidad nacional frente a lo que calificó como «agresiones externas» y «planes desestabilizadores».
La ceremonia contó con la presencia del Alto Mando Militar, representantes de los Poderes Públicos y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Caracas. La juramentación de Delcy Rodríguez se produce en un momento de alta polarización política, y su asunción al cargo de presidenta encargada es un movimiento que reconfigura el panorama político venezolano, proyectando un mensaje de continuidad del gobierno en medio de la crisis. La Asamblea Nacional, al validar este paso, refrenda el mecanismo constitucional para asegurar la operatividad del Estado en circunstancias excepcionales, con la promesa de la nueva mandataria de ejercer su cargo con la máxima responsabilidad y apego a los principios democráticos. Su primer acto oficial será una reunión de gabinete para definir las prioridades inmediatas de su gestión.
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