
Sumario
La vicepresidenta asegura que el gobierno venezolano solo obedece el mandato popular y desestima las advertencias personales enviadas desde Washington.
Soberanía nacional frente a las presiones de actores internacionales
En el marco de la consulta pública para la reforma parcial de la Ley orgánica de hidrocarburos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fijó una postura firme frente a las recientes declaraciones de altos funcionarios estadounidenses. Rodríguez enfatizó que la gestión que encabeza tiene el honor de representar exclusivamente la voluntad de los ciudadanos venezolanos, rechazando cualquier intento de injerencia externa en la toma de decisiones del Estado.
»Este gobierno obedece al pueblo, es la reciprocidad en esa relación entre el pueblo venezolano, sus autoridades y sus instituciones», afirmó la funcionaria. En sus declaraciones, subrayó que no existe ningún factor externo que dicte las pautas del ejecutivo nacional, reafirmando que la legitimidad de sus acciones emana directamente del contrato social con la población y no de las oficinas de Washington.
Determinación ante las amenazas y advertencias de carácter personal
Durante su intervención, Rodríguez abordó las presiones y advertencias personales que ha recibido desde el exterior en los últimos meses. Aseguró que estos mecanismos de coacción no alterarán en lo absoluto su compromiso político ni el rumbo de la gestión pública. Explicó que, al momento de juramentarse y asumir sus funciones de Estado, ya era plenamente consciente de los riesgos y desafíos que esto implicaba en el actual escenario geopolítico.
»Las amenazas personales que recibo, quiero que sepan que ya tuve conciencia de las mismas cuando me juramenté y asumí. No tenemos miedo», aseveró con contundencia. La vicepresidenta insistió en que el enfoque de las autoridades venezolanas se mantiene en la recuperación económica y el fortalecimiento de las instituciones, independientemente de las sanciones o señalamientos individuales que busquen fracturar la estructura gubernamental.
Condiciones para un diálogo basado en el respeto mutuo
En cuanto a la política exterior y la tensa relación con el gobierno de Estados Unidos, la vicepresidenta resaltó que Venezuela no está cerrada a los canales diplomáticos. Sin embargo, aclaró que cualquier acercamiento debe ocurrir bajo condiciones de estricta igualdad y legalidad internacional. La disposición al diálogo no implica, bajo ninguna circunstancia, la entrega de la soberanía o la aceptación de condiciones impuestas unilateralmente.
»Estamos dispuestos a relaciones de respeto con Estados Unidos, pero deben ser de respeto a la legalidad internacional y a la historia de nuestro país. A eso estamos dispuestos los venezolanos», puntualizó Rodríguez. Con esto, el gobierno busca establecer límites claros frente a lo que consideran una actitud colonialista por parte de los representantes de la administración estadounidense.
Respuesta a las pretensiones de control sobre los recursos
Estas declaraciones surgen como respuesta directa a los comentarios de Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos. El funcionario estadounidense había indicado recientemente que, bajo su gestión, buscarían administrar la venta de petróleo y otros recursos estratégicos venezolanos. Bessent también aludió a posturas previas de Marco Rubio, secretario de Estado, sugiriendo que la política de su país busca dirigir las líneas estratégicas de la nación suramericana.
Ante estas pretensiones de gestionar los recursos naturales de Venezuela, Rodríguez reiteró que el manejo de los hidrocarburos es competencia exclusiva del Estado venezolano. La reforma de ley discutida busca precisamente blindar la industria petrolera frente a ataques externos y garantizar que la riqueza generada se traduzca en beneficios directos para el pueblo, sin intermediarios ni administradores extranjeros.
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