
Sumario:
El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, proyecta una recuperación basada en la estabilización cambiaria, la desaceleración inflacionaria y la capacidad de reacción tras una crisis histórica del producto interno bruto.
La economía venezolana se encuentra en un punto de inflexión que podría llevarla a registrar un crecimiento superior al 10% durante el presente año. Según el economista y presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, este fenómeno responde principalmente a lo que los expertos denominan efecto rebote, una reacción natural de los mercados tras haber tocado fondo en años anteriores.
Un nuevo ciclo de estabilidad cambiaria
De acuerdo con el análisis de León, el panorama monetario del país está mostrando señales de cambio significativas. En lugar de enfrentar una nueva fase de depreciación desordenada, la moneda nacional podría iniciar un proceso de revaluación relativa. Este escenario permitiría un cierre gradual de la brecha cambiaria y, por consiguiente, una desaceleración más profunda de la inflación, uno de los problemas más persistentes de la última década.
Esta estabilidad es fundamental para que los agentes económicos recuperen la confianza. La reducción de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo no solo facilita las operaciones comerciales, sino que también permite una planificación financiera más certera para las empresas que operan en el territorio nacional.
El contexto de una crisis sin precedentes
Para entender la magnitud del crecimiento proyectado, es necesario observar el punto de partida. Venezuela llega a esta fase luego de una crisis excepcional en la que se destruyó cerca del 75% del producto interno bruto. Durante este periodo, el país atravesó episodios severos de hiperinflación y una devaluación que pulverizó el valor de la moneda local.
El consultor recuerda que la crisis no solo fue financiera, sino estructural. Se produjo una pérdida muy significativa del poder adquisitivo de los ciudadanos y se registró una caída sustancial de la producción petrolera, que es el motor principal de la economía. Este escenario se vio agravado por el colapso del almacenamiento y un deterioro extremo de las finanzas públicas, dejando al Estado con un margen de maniobra mínimo.
Del paciente en terapia a la reactivación
Luis Vicente León utiliza una metáfora médica para describir la evolución reciente. En términos económicos, el país estuvo al final del año pasado en una situación comparable a la de un paciente en terapia intensiva. Sin embargo, es precisamente esa condición de extrema debilidad la que genera una elevada capacidad de rebote una vez que se estabilizan las variables básicas.
El crecimiento del 10% no debe interpretarse necesariamente como un signo de prosperidad total, sino como el inicio de una recuperación sobre una base muy disminuida. No obstante, representa un cambio de tendencia crucial para el sector privado y el consumo interno.
Perspectivas para el cierre del año
La mejora en los indicadores de producción y la posible flexibilización en el manejo de los recursos públicos sugieren que el cierre del año podría ser más dinámico de lo esperado. Si se mantiene la disciplina fiscal y se fomenta la inversión, el efecto rebote podría transformarse en un crecimiento sostenido a mediano plazo.
www.diariorepublica.com



