
El Departamento del Tesoro concede un alivio regulatorio temporal a los bancos para agilizar los fondos de reconstrucción tras los devastadores sismos de junio.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la flexibilización temporal de la supervisión financiera a sus bancos. La medida busca agilizar las operaciones autorizadas de ayuda humanitaria y reconstrucción económica en Venezuela tras los recientes terremotos.
Alivio regulatorio y límites legales
La Red de Control de Delitos Financieros no sancionará a las entidades bancarias estadounidenses que presten servicios autorizados en territorio venezolano. Este margen de protección operativa estará vigente entre el 27 de julio de 2026 y el 29 de enero de 2027. La decisión reduce el riesgo regulatorio que frenaba las transferencias hacia una nación bajo sanciones.
Sin embargo, el gobierno estadounidense fijó fronteras claras. El Tesoro advirtió que los bancos deberán mantener sus programas contra el lavado de dinero y respetar las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros. El alivio no cubrirá violaciones intencionales de la ley.
Costo del desastre y contexto político
Esta decisión responde a la catástrofe del 24 de junio, cuando dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela con 39 segundos de diferencia. Según el Banco Mundial, los daños superan los 19.600 millones de dólares y amenazan con paralizar la economía durante una década.
El marco de sanciones comenzó en 2015 bajo la administración de Barack Obama y se amplió en 2017 contra el Gobierno de Nicolás Maduro. El bloqueo se endureció en 2019 al incluir a Petróleos de Venezuela. Desde entonces, Washington recurre a licencias específicas para autorizar transacciones clave, dinámicas que adquirieron un nuevo matiz tras la extracción de Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero.
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