
Tras 12 días del devastador doble terremoto en La Guaira, equipos de rescate confirman señales de vida de Fabio Bastardo durante la madrugada de este lunes. Su padre denuncia lentitud en los protocolos internacionales y pide apoyo de voluntarios.
La fe sigue intacta entre las ruinas. Durante la madrugada de este lunes 6 de julio, los equipos de emergencia desplegados en el colapsado complejo Residencias Tahití, ubicado en Caraballeda, lograron establecer contacto directo con Fabio Bastardo, el menor de edad que permanece sepultado bajo las estructuras desde el pasado miércoles 24 de junio, fecha en la que un doble terremoto sacudió la región.
“Lo escuchamos. Respondió. Estamos cerca”, confirmó con optimismo el capitán de Bomberos del estado Apure, Eleazar Caicedo, en declaraciones recogidas por el medio local El Vinotinto.
El silencio de la madrugada: la clave para escuchar a Fabio
Francisco Bastardo, padre del niño, no se ha movido del lugar del desastre en casi dos semanas. Con la certeza inquebrantable de que su hijo sigue luchando por su vida, relató que las horas más cruciales ocurren cuando la maquinaria se apaga y el entorno enmudece.
“Todos los días desde que llegué el niño ha dado respuestas, más que todo en la madrugada, cuando hay un silencio total. Nos podemos comunicar con él. Él da sus señales. No habla, pero sí ha silbado y hace rasguños”, explicó Bastardo la tarde de este domingo.
Con evidente dolor, el padre recordó que el sábado, cerca de las 4:30 de la mañana, se escucharon gemidos y llantos débiles provenientes del interior de los escombros: «Eso rompe el corazón porque, lastimosamente, no lo hemos podido rescatar”.
Crítica a los protocolos y un llamado a la acción voluntaria
A pesar de que más de nueve delegaciones internacionales de rescate han acudido a la zona cero con tecnología avanzada, Francisco Bastardo criticó la falta de persistencia de algunos grupos. Aseguró que muchos equipos se retiran argumentando la ausencia de señales de vida cuando las labores de excavación se tornan complejas.
Ante este panorama, hizo un llamado urgente a la incorporación de rescatistas voluntarios. Actualmente, el ciudadano cuenta con el respaldo decisivo de un cuerpo de bomberos del estado Apure, quienes se sumaron a las tareas de remoción manual este domingo y fueron pieza clave para el reciente contacto con el menor.
La tragedia de la familia Bastardo Navarro aún mantiene otra arista dolorosa: el padre continúa buscando desesperadamente entre el concreto a su esposa, Kiriaki Navarro, y a su pequeña hija, quienes también quedaron atrapadas tras el colapso de la torre residencial.
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