
El gobernador José Alejandro Terán desmintió la existencia de fosas comunes y aseguró que las inhumaciones en el cementerio La Esperanza son individuales. Sin embargo, testimonios de trabajadores y agencias de noticias estiman que cientos de víctimas anónimas ya han sido sepultadas.
La crisis forense se agudiza en la zona cero del desastre. Hasta este lunes 6 de julio de 2026, un total de 231 cadáveres de víctimas del doble terremoto que azotó al estado La Guaira permanecían en los centros de identificación sin ser reclamados por sus familiares, según confirmó el gobernador de la entidad, José Alejandro Terán.
El mandatario regional informó que, hasta la fecha, se han recuperado aproximadamente 2.400 cuerpos en la región, los cuales han sido procesados utilizando «la más alta tecnología forense y equipos de última generación». Terán advirtió que aquellos restos que no sean reclamados en el corto plazo serán trasladados al cementerio municipal La Esperanza para proceder a su inhumación.
Gobernación niega fosas comunes y defiende el protocolo
Ante los crecientes rumores sobre entierros masivos, la máxima autoridad de La Guaira desmintió categóricamente el uso de fosas comunes para mitigar la emergencia sanitaria.
“Cada fallecido cuenta con una tumba individual, señalizada con una cruz y una placa de identificación especial. Cuando aparezca algún familiar queriendo identificar a los cuerpos que allí estamos inhumando, lo va a poder hacer con todo el apoyo de nuestros especialistas”, garantizó Terán, quien subrayó que las labores se ejecutan bajo lineamientos internacionales y la supervisión técnica de la Cruz Roja.
Testimonios e investigación de campo contradicen el balance oficial
A pesar de las declaraciones gubernamentales, reportes recabados en el sitio por la agencia de noticias EFE ofrecen una perspectiva diferente de la magnitud de los sepelios.
Testigos y personal del propio camposanto La Esperanza, bajo estricto anonimato, revelaron que solo este lunes ingresaron tres vehículos cargados con unos 30 fallecidos sin identificar. Uno de los empleados del cementerio calculó que, entre el sábado 27 de junio y el miércoles 1 de julio, arribaron al menos diez camiones con cargamentos de cadáveres, estimando que la cifra de personas sepultadas de forma expedita en el lugar podría ascender ya a las 800.
Corresponsales de prensa lograron divisar los trabajos desde un caserío cercano, describiendo un despliegue masivo en una ladera del cementerio donde se habilitó un terreno seco y amplio. En el área se observaron extensas zanjas donde los ataúdes son colocados de forma continua, uno al lado del otro en hilera, coronados por cruces de madera blanca. En el sitio, protegidos bajo un toldo provisional, funcionarios resguardan los materiales de señalización mientras maquinaria y personal obrero avanzan a contrarreloj cubriendo con tierra las urnas para evitar focos de contaminación.
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