
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, oficializó la reestructuración del Instituto Nacional de Hipódromos y la Sunahip, en una medida que busca fortalecer la institucionalidad tras los recientes incidentes técnicos que afectaron la actividad hípica nacional.
En una acción de reestructuración profunda, la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela ordenó este martes un cambio total en las directivas que rigen la actividad hípica y los juegos de envite y azar en el país. El nombramiento, publicado bajo el decreto presidencial 5.324, establece una nueva hoja de ruta para la administración de estos sectores estratégicos.
Nuevas designaciones clave
El ejecutivo nacional ha designado a los siguientes funcionarios para liderar la nueva etapa del sector:
Juan Carlos Amarante León: Asume la titularidad de la Superintendencia Nacional de Actividades Hípicas (Sunahip), con la responsabilidad de garantizar la transparencia, supervisión y legalidad de las operaciones hípicas y el sistema de apuestas a nivel nacional.
Edgar Alejandro Melo Rodríguez: Fue nombrado presidente de la Comisión Nacional de Casinos, Salas de Bingo y Máquinas Traganíqueles, ente encargado de reforzar el control estatal y la regulación sobre los juegos de azar.
Antecedentes y contexto de la medida
Este movimiento administrativo se produce en un escenario de alta tensión para la comunidad hípica. El pasado domingo 19 de abril, el Instituto Nacional de Hipódromos (INH) sufrió un severo ataque cibernético contra sus sistemas de máquinas totalizadoras.
Dicho incidente, que comprometió la operatividad de los centros de apuestas, impidió que miles de aficionados pudieran sellar sus cuadros para el tradicional 5y6 nacional. La magnitud de la falla técnica obligó a las autoridades a suspender la agenda deportiva de la semana, incluyendo el emblemático Clásico Presidenta de la República, evento que representa uno de los compromisos más importantes del calendario anual.
Con esta restructuración, el Estado busca no solo renovar los cuadros directivos, sino también blindar los sistemas contra vulnerabilidades digitales, restaurar la confianza de los apostadores y gremios hípicos, y garantizar la normalización de la actividad deportiva y recreativa en el corto plazo.
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