
Un informe técnico liderado por la UNDRR calcula el impacto económico latente utilizando modelos avanzados de exposición, fijando un diagnóstico inicial sobre el stock de infraestructura nacional.
Los daños potenciales por terremotos en Venezuela alcanzarían los 37.000 millones de dólares, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas. El cálculo surge de un esfuerzo técnico enfocado en establecer un orden de magnitud sobre la vulnerabilidad física y económica del país ante eventos sísmicos de gran magnitud.
El método detrás de la cifra
La estimación combinó modelos de amenaza sísmica regional con herramientas globales de exposición. Las rupturas de los sismos se modelaron mediante programas especializados, incorporando las soluciones de momento tensor publicadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos y coeficientes de amplificación de suelo basados en las características del terreno.
Para el cálculo detallado de los daños se utilizó una plataforma automatizada de evaluación de riesgos. Este sistema procesó 20 subsectores de infraestructura junto con más de 35 funciones de vulnerabilidad para edificaciones y más de 50 para obras públicas, permitiendo cruzar la amenaza con la resistencia de las estructuras.
El valor total del inventario expuesto en el país, que combina edificaciones e infraestructura, se estima en unos 1,08 billones de dólares. De esta cifra global, cerca del 70 % corresponde a edificaciones residenciales y comerciales, mientras que el 30 % restante pertenece a la infraestructura estratégica del Estado.
Limitaciones del modelo inicial
El informe es explícito sobre sus límites metodológicos y aclara que no busca reproducir la distribución geográfica o sectorial exacta de los daños. El objetivo principal es establecer un marco de referencia económico robusto y no un mapa detallado de pérdidas en coordenadas específicas.
La metodología actual no incorpora los efectos de licuación de suelos ni los estudios de microzonificación sísmica disponibles para ciudades como Caracas. Además, el modelo de exposición para edificaciones trabaja con una resolución de cinco por cinco kilómetros, por lo que no capta la ubicación exacta de cada inmueble.
Los autores sostienen que, aunque los valores económicos absolutos pueden diferir de los inventarios reales, los porcentajes relativos son metodológicamente sólidos. Este documento se plantea como un primer diagnóstico que será refinado progresivamente con inspecciones de campo, imágenes satelitales y reportes oficiales de mayor resolución.
El informe fue desarrollado por los especialistas Mario Salgado-Gálvez, adscrito a la oficina de la ONU para la reducción del riesgo de desastres, junto a los investigadores Gabriel Bernal, Osvaldo Garay, Mario Ordaz y Omar Darío Cardona.
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