
El procesamiento conjunto en los cuatro complejos principales alcanza los 450.000 barriles diarios, superando los niveles registrados el año pasado.
Incremento en la capacidad de procesamiento nacional
La red de refinación en Venezuela ha mostrado señales de recuperación al operar actualmente a un 35 % de su capacidad instalada, la cual se sitúa en 1,29 millones de barriles diarios. Según informaron trabajadores de las plantas este jueves, este avance representa un salto significativo frente al margen de operatividad del 20 % o 25 % registrado durante el ciclo anterior. A pesar de esta mejora porcentual, el volumen total procesado sigue considerándose bajo para blindar por completo la creciente demanda de combustible en el mercado interno.
Estado actual de los complejos refinadores
Las instalaciones operadas por la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) han enfrentado históricamente desafíos operativos críticos. Los cortes de energía eléctrica y las fallas técnicas recurrentes suelen limitar la producción de gasolina y diésel, impactando directamente en el suministro para vehículos, centrales termoeléctricas y el consumo doméstico. Históricamente, estas deficiencias han forzado a la administración a implementar esquemas de racionamiento de hidrocarburos en diversas regiones del país.
No obstante, la dinámica actual muestra un esfuerzo de estabilización. Las refinerías de Amuay, Cardón, El Palito y Puerto la Cruz lograron procesar de manera conjunta aproximadamente 450.000 barriles por día (bpd) de crudo esta semana. Fuentes internas aseguran que la prioridad estratégica de Pdvsa se centra en mantener la continuidad operativa de las unidades de craqueo catalítico, que son las principales responsables de la producción de gasolina de motor.
Estrategias de suministro y materia prima
El aumento en la refinación coincide con un repunte en la extracción de crudo. La producción petrolera nacional alcanzó un promedio de 1 millón de bpd durante este mes de febrero de 2026. Para alimentar el sistema de refinación, la empresa estatal ha modificado la configuración técnica de sus mejoradores en la Faja Petrolífera del Orinoco. Este ajuste permite transformar el crudo extrapesado en una materia prima más apta para ser procesada en las plantas del centro y occidente del país.
El rol de las licencias internacionales
Un factor determinante en esta recuperación operativa ha sido el marco regulatorio internacional. Desde enero, bajo el esquema de nuevas licencias otorgadas por Estados Unidos, Venezuela ha logrado complementar su dieta de hidrocarburos con importaciones de nafta estadounidense. Este insumo es vital para dos propósitos: funcionar como diluente para el petróleo pesado de la Faja del Orinoco y servir de base para la fabricación de gasolina de alto octanaje.
Esta combinación de producción local asistida por insumos importados busca mitigar la escasez estructural. Aunque el camino hacia el 100 % de la capacidad instalada aún es largo, el aumento al 35 % marca un punto de inflexión en la gestión energética del país para el presente año.
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