
La oferta pragmatica de Caracas a Washington: petróleo y estabilidad regional
En un giro diplomático que busca redefinir las tensas relaciones bilaterales, el presidente de la República, Nicolás Maduro, extendió una oferta directa a la Casa Blanca, apelando a la racionalidad económica de los sectores empresariales de Estados Unidos. La declaración, realizada durante su tradicional entrevista de inicio de año con el intelectual y periodista Ignacio Ramonet, subraya la disposición de Venezuela para establecer acuerdos de «largo alcance» que prioricen el beneficio mutuo y la seguridad regional.
El mensaje del mandatario venezolano fue claro: «Si quieren petróleo, Venezuela está lista». Esta afirmación no solo se centra en la vasta reserva de hidrocarburos del país, sino que también sugiere una voluntad política de utilizar los recursos energéticos como puente para el diálogo y la cooperación. Maduro enfatizó que su gobierno está preparado para concretar acuerdos estratégicos que abarquen desde la estabilidad del mercado energético global hasta la colaboración en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Infraestructura y modelo de inversión: La vía Chevron
El presidente Maduro fue enfático al destacar que Venezuela posee la infraestructura necesaria y, crucialmente, la voluntad política para recibir y expandir las inversiones de Estados Unidos. Para ilustrar su propuesta, citó el caso de la empresa petrolera Chevron, cuyo modelo operativo actual en el país se presenta como un ejemplo a seguir para otras corporaciones estadounidenses.
»Estamos listos para ampliar las inversiones estadounidenses,» afirmó, y agregó que las condiciones de su gobierno son «cuando quieran, donde quieran y como quieran.» Esta postura flexible y abierta busca disipar las preocupaciones sobre la seguridad jurídica y política, proyectando una imagen de un gobierno dispuesto a ofrecer garantías a la inversión extranjera directa, siempre bajo un marco de respeto a la soberanía nacional. La oferta ocurre en un contexto de alta volatividad global, posicionando a Venezuela como un socio energético potencial clave para la seguridad de suministro.
Un llamado a la racionalidad económica y el desarrollo integral
El llamado de Maduro no se limitó a la esfera política, sino que se dirigió directamente a los poderosos lobbies y sectores económicos de EE. UU. Los instó a considerar un enfoque pragmático que trascienda las diferencias ideológicas y se centre en el impacto positivo de los acuerdos integrales.
El mandatario venezolano destacó que la normalización de las relaciones comerciales podría ser un motor de desarrollo para ambas naciones, promoviendo la creación de empleo, la transferencia tecnológica y la reactivación de la producción en sectores vitales. La apertura comercial propuesta es vista desde Caracas como una vía para desescalar las tensiones políticas de manera efectiva y sostenible, sustituyendo la confrontación por la cooperación estratégica.
»Hago un llamado a los sectores económicos de EE. UU. para que consideren un gran acuerdo integral que impulse el desarrollo de nuestras naciones,» concluyó Maduro. La declaración marca un hito al establecer un marco de referencia basado en el interés nacional y la geopolítica energética, enviando una señal inequívoca de que Venezuela está lista para un cambio significativo en la dinámica de sus relaciones con Washington.
www.diariorepublica.com



