
La gestión municipal transforma el antiguo espacio Raúl Leoni en un epicentro cultural y recreativo para el encuentro de todas las familias marabinas.
Bajo la sombra de los árboles que custodian la recién inaugurada Plaza María Calcaño, los habitantes de la zona protagonizaron un encuentro literario sin precedentes. En esta velada, la poesía no se limitó a los libros, sino que caminó libremente entre los asistentes, convirtiendo este renovado espacio en un escenario vivo para las artes y la convivencia ciudadana.
Un rescate impulsado por la voluntad vecinal
Este emblemático espacio, anteriormente conocido como Plaza Raúl Leoni, ha experimentado una metamorfosis integral gracias a la intervención de la gestión del alcalde Giancarlo Di Martino. La obra no surgió de un plan aislado, sino que respondió directamente a la solicitud e iniciativa de los propios vecinos, quienes soñaban con recuperar un lugar que por años estuvo sumido en el olvido.
El proceso de renovación incluyó mejoras en la iluminación, ornato y mobiliario urbano, garantizando que la plaza sea un entorno seguro y estéticamente agradable. Con esta entrega, se cumple el compromiso de devolverle a la comunidad un punto de referencia que refuerza la identidad local y el sentido de pertenencia.
Transformación urbana para el bienestar social
La visión del alcalde Giancarlo Di Martino se centra en un objetivo claro: transformar las plazas y parques de la ciudad en verdaderos puntos de encuentro. Para la administración municipal, estos espacios son fundamentales para devolverle la vida a Maracaibo, permitiendo que el ciudadano recupere el derecho al disfrute del espacio público.
«Buscamos que cada plaza sea un pulmón no solo vegetal, sino también espiritual y cultural», han señalado fuentes del ayuntamiento. La reinauguración de la Plaza María Calcaño representa un paso firme en esta estrategia de revitalización urbana, donde la infraestructura se pone al servicio del desarrollo humano y la recreación sana.
El inicio de una nueva agenda cultural
La jornada poética vivida recientemente es solo el comienzo de una programación diversa que se espera mantener en el sector. Al bautizar la plaza con el nombre de María Calcaño, se rinde tributo a una de las voces líricas más potentes de la región, inspirando a las nuevas generaciones a acercarse a la lectura y la escritura en un ambiente al aire libre.
Los vecinos expresaron su satisfacción por el cambio, destacando que ahora cuentan con un lugar digno para el esparcimiento familiar. La Plaza María Calcaño se erige hoy como un símbolo de gestión eficiente y participación comunitaria, demostrando que la recuperación de la ciudad es posible cuando el gobierno y los ciudadanos trabajan de la mano.
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