
Fieles se congregaron en la Basílica de la Chinita para conmemorar la entrada de Jesús a Jerusalén bajo una lluvia bendita.
El fervor religioso se apoderó del centro de la capital zuliana este domingo. Con las palmas en alto y el espíritu renovado, cientos de marabinos se dieron cita en la Basílica Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Este encuentro marcó formalmente el inicio de la Semana Mayor, una de las festividades más profundas del calendario cristiano, donde la fe y la tradición se entrelazan en el corazón de los devotos.
Desde las primeras horas de la mañana, las inmediaciones del templo comenzaron a llenarse de familias que, con entusiasmo, buscaban ser partícipes de la bendición de los ramos. El ambiente, cargado de incienso y cánticos, reflejó la esperanza de un pueblo que ve en estos días santos una oportunidad para la reflexión espiritual y el encuentro comunitario en medio de los desafíos cotidianos.
Un recibimiento cargado de fe y esperanza
La eucaristía principal estuvo marcada por una atmósfera de recogimiento. Mientras el sacerdote pronunciaba las oraciones de rigor, los asistentes alzaban sus palmas tejidas, rememorando aquel pasaje bíblico donde el pueblo de Jerusalén recibió a Jesús con alegría. Los gritos de «Hosanna en el cielo» resonaron con fuerza bajo las naves de la Basílica, creando un eco de devoción que conmovió a los presentes.
Un detalle particular que marcó la jornada fue la presencia de una leve llovizna justo en el momento de la bendición. Lejos de dispersar a la multitud, los fieles interpretaron el fenómeno climático como un regalo divino. Muchos extendieron sus manos hacia el cielo, considerando que el agua caía para refrescar la fe de una ciudad que siempre ha mostrado una conexión especial con su patrona y con las tradiciones de la Iglesia católica.
Significado teológico del domingo de ramos
El Domingo de Ramos funciona como el pórtico que abre las puertas a los días más santos del año. Esta celebración no se limita a un acto folclórico; es la entrada al misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Durante la homilía, se enfatizó la importancia de no quedarse solo en la celebración del triunfo, sino en acompañar a Jesús en su entrega total por la humanidad.
Para los marabinos, esta festividad representa una victoria sobre las dificultades. El ramo bendito, que luego es llevado a los hogares y colocado detrás de las puertas o en altares domésticos, simboliza la protección y la presencia de Dios en el núcleo familiar. Es un recordatorio constante de que, tras el sacrificio y el dolor del calvario, siempre aguarda la luz de la pascua.
Preparación para el resto de la semana mayor
Con este evento, la Arquidiócesis de Maracaibo da inicio a una agenda cargada de actividades litúrgicas. Se espera que durante los próximos días, monumentos como la Catedral y las diversas parroquias de la ciudad reciban a miles de penitentes. La logística de seguridad y atención al ciudadano ya ha sido desplegada para garantizar que las procesiones y actos religiosos se desarrollen con la solemnidad que la fecha amerita.
La invitación final de las autoridades eclesiásticas fue a vivir estos días en paz, promoviendo la reconciliación entre hermanos. La Semana Santa en Maracaibo no es solo un período de asueto, sino un testimonio vivo de una cultura que encuentra en sus raíces cristianas la fuerza para seguir adelante, siempre bajo el amparo de la Virgen de Chiquinquirá y la fe en el Redentor.
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