
La efectividad del asalto a gran escala ejecutado por Washington este 3 de enero tiene una explicación que va más allá del poderío tecnológico: una falla crítica de cálculo en el alto mando venezolano. Según la periodista especializada en la fuente militar, Sebastiana Barráez, un clima de «excesiva confianza» dejó al Ejército con apenas la mitad de sus efectivos operativos al momento del ataque.
Una Navidad bajo falsa seguridad
En declaraciones ofrecidas al canal argentino TN, Barráez explicó que la concesión de licencias masivas a casi el 50% del pie de fuerza durante las festividades decembrinas no fue un error logístico, sino el resultado de una convicción política dentro del PSUV y la Fuerza Armada Nacional (FANB).
El mito de la invulnerabilidad: La narrativa interna sostenía que Donald Trump no se atrevería a cruzar la línea de la intervención directa.
Percepción de riesgo baja: A pesar de la fuerte presión aeronaval en el Caribe, el oficialismo interpretó los movimientos de la flota estadounidense como un ejercicio de disuasión y no como el preámbulo de una incursión.
«No va a ocurrir nada»
Barráez detalla que la estructura política del chavismo martilló un mensaje de tranquilidad hacia los cuadros militares. «La insistencia era muy fuerte en que no iba a ocurrir ninguna operación», señaló la analista. Esta subestimación de la determinación de la Casa Blanca permitió que las guarniciones funcionaran a media capacidad mientras los sistemas de inteligencia estadounidenses detectaban la vulnerabilidad operativa.
Las consecuencias de la desmovilización
La reducción de tropas activas durante el periodo navideño facilitó que la «operación letal» anunciada por Trump —ejecutada bajo el manto de la oscuridad y un apagón provocado— encontrara una resistencia mínima en puntos estratégicos de Caracas, Aragua y Miranda.
Lo que las autoridades venezolanas interpretaron como una señal de «normalidad operativa» terminó siendo el escenario ideal para el asalto aerotransportado. Mientras los efectivos disfrutaban de sus permisos navideños, Washington ejecutaba lo que Trump calificó como el despliegue más importante desde la Segunda Guerra Mundial, dejando en evidencia que el alto mando venezolano se preparó para una guerra de propaganda, pero no para un conflicto real.
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