
El 75% de los internos toma esta medida para reducir sus condenas ante el estancamiento de sus casos.
El defensor de derechos humanos Larry Davoe presentó un balance crítico sobre la situación actual del sistema penal en el país. El informe destaca que el retraso procesal se ha convertido en el principal problema que enfrentan los privados de libertad. Esta anomalía judicial distorsiona la aplicación de la justicia y vulnera las garantías constitucionales de los procesados.
Según los datos recopilados por el especialista, la paralización de las causas genera un colapso que afecta tanto a los tribunales como a los centros de reclusión.
La falta de audiencias oportunas prolonga la prisión preventiva de forma indefinida, superando en muchos casos los lapsos máximos establecidos por la legislación nacional.
Un mecanismo de presión indirecto
La consecuencia más alarmante de esta crisis es que el 75% de los privados de libertad decide admitir los hechos imputados. Esta decisión no responde necesariamente a una asunción real de la culpabilidad, sino a una estrategia de supervivencia jurídica frente a la inacción de los tribunales correspondientes.
Los internos recurren a la admisión de los hechos como la única vía rápida para recibir una sentencia definitiva. Este procedimiento les permite optar a los beneficios procesales de reducción de penas que otorga la ley, evitando así pasar años en prisión a la espera de un juicio que nunca llega.
Impacto en las garantías judiciales
Para Larry Davoe, este panorama evidencia una quiebra estructural en el debido proceso. El sistema penal actual presiona indirectamente a los ciudadanos para que renuncien a su derecho a un juicio justo, oral y público, transformando la admisión de los hechos en una salida de emergencia masiva.
El análisis subraya que el hacinamiento en los centros penitenciarios está estrechamente vinculado a este nudo crítico. Al no existir un flujo constante de resoluciones judiciales, la población penal se incrementa a un ritmo que supera la capacidad de infraestructura del Estado, empeorando las condiciones de reclusión.
Urgencia de una reforma estructural
El documento concluye con un llamado urgente a las autoridades judi mecanismos de descongestión procesal. Davoe insiste en que la solución no pasa por masificar las admisiones de culpabilidad, sino por garantizar el cumplimiento estricto de los lapsos legales por parte de los jueces y fiscales.
La transformación del sistema penal requiere una auditoría profunda de los tribunales y una digitalización efectiva de los expedientes para optimizar los tiempos de respuesta y devolver la transparencia a la administración de justicia penal.
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