
El director de la ong Convite, Luis Francisco Cabezas, advierte que la transición demográfica y la insuficiencia de las remesas obligan a los adultos mayores a trabajar para costear alimentos y medicinas.
Un contexto de precariedad económica
La imposibilidad de acceder a los medios fundamentales de vida ha empujado a los adultos mayores de vuelta al mercado laboral. Según los datos analizados, esta tendencia no responde a un deseo de recreación o lujos, sino a la urgencia de cubrir necesidades básicas. El aumento del 24 % en la población de la tercera edad que trabaja refleja una crisis de sostenibilidad personal, donde el ingreso por jubilación o ayuda familiar resulta insuficiente para sobrevivir.
El rápido envejecimiento de la población
Venezuela atraviesa una transición demográfica acelerada. Luis Francisco Cabezas, director de Convite, señala que la expectativa de vida ha subido en las últimas cinco décadas, mientras la tasa de fecundidad ha caído a 2,3 nacidos vivos por mujer. Este fenómeno sitúa al país al borde de la tasa de reemplazo poblacional. El resultado es una pirámide que se estrecha en su base y se ensancha en la cúspide, dejando a una base productiva menor para sostener a un número creciente de ancianos.
El impacto de las remesas y la inflación
La encuesta realizada a 500 personas del sector de la tercera edad evidencia que el apoyo económico desde el exterior ha perdido eficacia. No solo ha disminuido la frecuencia de los envíos, sino que el poder adquisitivo de ese dinero se ha desplomado. Los montos que hace años cubrían un mes de gastos, hoy apenas alcanzan para diez días de alimentación debido al incremento sostenido de los costos de vida dentro del país.
Inserción forzada en la economía informal
La mayoría de los adultos mayores que han regresado a la actividad laboral lo hacen a través de oficios informales. Esta realidad, confirmada en el estudio comparativo entre 2024 y 2025, muestra que el entorno económico actual no garantiza una vejez digna. La falta de empleos bien remunerados para quienes emigraron también afecta la regularidad de las remesas, cerrando un círculo de vulnerabilidad para quienes se quedaron en la nación caribeña.
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