
El balance oficial del doble sismo del 24 de junio registra además 12.666 heridos y 15.050 personas sin hogar.
Balance de las víctimas
El doblete sísmico que remeció Venezuela el pasado 24 de junio ha dejado un saldo de 2.645 fallecidos, 12.666 heridos y 15.050 personas sin vivienda. Así lo detalla el parte oficial publicado este viernes 3 de julio por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. Los movimientos telúricos, que alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5, afectaron severamente a los estados La Guaira, Miranda, Distrito Capital, Falcón y Carabobo, lo que representa una tragedia inédita en la historia reciente del país debido a su potencia destructiva.
Despliegue de atención gubernamental
Ante la magnitud del desastre, las autoridades actualizaron el balance de la respuesta humanitaria en las zonas afectadas. Hasta la fecha, se reportan 86.117 familias atendidas directamente por los cuerpos de seguridad y rescate. Asimismo, las operaciones de emergencia han logrado salvar a 6.462 personas que se encontraban atrapadas o en situaciones de riesgo inminente, mientras que los servicios de salud pública y de campaña han brindado asistencia médica a 29.909 pacientes con diversas lesiones y afecciones.
Distribución de asistencia humanitaria
En el comunicado oficial transmitido a través del Ministerio de Comunicación e Información, se subraya el esfuerzo logístico para garantizar la subsistencia de los damnificados. Los canales de asistencia y contingencia civil han distribuido al menos 9.486 toneladas de insumos básicos en las regiones más golpeadas. De igual manera, los equipos de ayuda humanitaria han dispensado 78.478 bolsas de comida directamente a las comunidades que perdieron sus hogares o que se encuentran incomunicadas tras los colapsos estructurales.
Evaluación de los daños materiales
Las labores de remoción de escombros y evaluación de daños continúan de forma ininterrumpida en el centro y occidente de la nación. El gobierno central, en coordinación con las gobernaciones afectadas, mantiene el despliegue de personal técnico para determinar el estado real de la infraestructura vial y habitacional. Las prioridades actuales se centran en habilitar refugios temporales estables para las miles de personas que quedaron sin techo, evitar brotes sanitarios en las comunidades vulnerables y restablecer por completo los servicios públicos esenciales.






