
Las nuevas directrices establecen una división obligatoria de los compromisos fiscales entre el Gobierno de Venezuela y cuentas gestionadas por Estados Unidos.
Claridad en el marco de la flexibilización energética
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una aclaratoria fundamental para el sector energético internacional. A través de un documento oficial, la administración estadounidense detalló el mecanismo financiero que deben seguir las empresas petroleras interesadas en operar en Venezuela. Este pronunciamiento surge tras la reciente emisión de dos licencias generales que alivian significativamente las restricciones previas sobre la industria de hidrocarburos venezolana, permitiendo una reactivación controlada de las operaciones.
La directriz, adelantada por la agencia Reuters, especifica que las compañías no podrán unificar sus obligaciones financieras en una sola jurisdicción. Por el contrario, deberán adoptar un esquema de pagos fragmentado que busca mantener un equilibrio entre la operatividad local y la supervisión financiera de Washington. Esta medida es interpretada por analistas como un paso crucial para brindar seguridad jurídica a las multinacionales que evalúan retomar sus actividades en suelo venezolano.
El desglose de las obligaciones tributarias y tasas
Según el documento de Preguntas Frecuentes publicado por el Tesoro, la distribución de los fondos se divide en dos categorías estrictas. En primer lugar, las empresas están autorizadas y obligadas a pagar directamente al Gobierno de Venezuela aquellos conceptos relacionados con la operatividad inmediata en el terreno. Esto incluye los impuestos locales, el pago de permisos administrativos y las diversas tasas que exige la legislación venezolana para el funcionamiento diario de las instalaciones petroleras.
No obstante, el flujo de capital de mayor envergadura estará sujeto a un control estricto. Las regalías energéticas, los gravámenes fijos estipulados por cada barril producido y los impuestos federales correspondientes a Estados Unidos no ingresarán a las arcas directas de Caracas. En su lugar, estos montos deberán ser depositados en los denominados Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros, una estructura financiera que ha sido gestionada bajo parámetros establecidos desde la administración de Donald Trump.
Alcance de las licencias y el futuro del sector
Este marco normativo complementa las dos autorizaciones clave emitidas el pasado 10 de febrero. La primera de estas licencias generales eliminó las prohibiciones que pesaban sobre la exportación, venta, almacenamiento y transporte del crudo venezolano hacia mercados internacionales. La segunda licencia, de carácter técnico, permitió el flujo de bienes, tecnología de punta, software y servicios especializados de origen estadounidense para las fases de exploración y producción.
Con estas reglas claras, Washington intenta mitigar la incertidumbre que rodeaba a las refinerías y gigantes energéticos que desean aprovechar la apertura del mercado venezolano. El cumplimiento de este esquema dividido es ahora una condición ‘sine qua non’ para cualquier corporación que busque beneficiarse de la flexibilización de sanciones sin incurrir en infracciones legales ante el Departamento del Tesoro.
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