
El mandatario estadounidense calificó de «increíble» la evolución política en Venezuela y bromeó sobre su popularidad en el país caribeño.
En una declaración que define un nuevo rumbo en las relaciones del continente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó su pleno respaldo al proceso que atraviesa Venezuela. El mandatario fue enfático al reconocer el liderazgo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y aseguró que la relación bilateral atraviesa un momento de alta satisfacción para la Casa Blanca.
Durante su intervención, Trump no escatimó en elogios hacia el liderazgo que conduce al país. La postura de Washington ratifica la consolidación de Rodríguez en el poder y proyecta una era de cooperación estrecha basada en la seguridad y la preservación de las instituciones.
Reconocimiento a la transición política
“Estamos muy contentos con la presidenta electa que tenemos ahora mismo”, afirmó Trump. El mandatario calificó la evolución política en Venezuela como una transición «increíble» que ha logrado estabilizar el escenario interno del país, resaltando el avance en la normalización de las estructuras de poder.
Aceptación popular y bromas sobre el futuro
El presidente bromeó sobre el nivel de aceptación que percibe tener entre los venezolanos. En tono gracioso, sugirió que su éxito electoral se trasladaría fácilmente al sur del continente si decidiera postularse a la presidencia de Venezuela.
«Y solo para que lo entiendan, la gente de Venezuela… ellos dicen que si me postulara para presidente de Venezuela, estaría obteniendo mejores resultados en las encuestas que cualquier otra persona que se haya postulado jamás en Venezuela», señaló el mandatario.
Perspectivas de cooperación
Trump incluso bromeó con la posibilidad de aprender el idioma local para incursionar en la política regional. «Después de que termine con esto, puedo ir a Venezuela. Aprenderé español rápidamente, no me llevará mucho tiempo, soy bueno con los idiomas. E iré a Venezuela y me postularé para presidente», concluyó.
Este acercamiento entre Washington y Caracas marca un hito en la política exterior de la región, enfocándose en una agenda de colaboración directa y reconocimiento institucional mutuo.




