
El contingente de élite USAR de Bomberos de Chile, en un esfuerzo multinacional de 70 horas de perforación junto a especialistas de siete países, logró la extracción técnica de Hernán Gil en medio de los escombros causados por los sismos del 24 de junio.
Las operaciones internacionales de salvamento en el litoral central de Venezuela han sellado un nuevo hito de supervivencia en condiciones extremas. En una maniobra de alta ingeniería de rescate, el grupo de élite USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) de los Bomberos de Chile logró extraer con vida a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que permaneció sepultado durante ocho días bajo toneladas de hormigón a causa de los devastadores terremotos del pasado miércoles 24 de junio.
El epicentro de esta compleja intervención se localizó en las estructuras colapsadas de un estacionamiento subterráneo. Para alcanzar la posición de la víctima, se articuló un bloque de cooperación multinacional que integró el esfuerzo coordinado de delegaciones de siete países. Las labores se extendieron de forma ininterrumpida por más de 70 horas, tiempo empleado en minuciosas tareas de apuntalamiento estructural y perforación técnica para habilitar un ducto de extracción seguro y estable.
El factor humano en la primera línea
La operación contó en su fase crítica con el desempeño de María Paz Campos, una de las tres especialistas femeninas de la delegación chilena desplegada en la emergencia. Ubicada en la primera línea de fractura de losas, Campos asumió la delicada función de mantener el contacto verbal y la contención psicológica con Gil, mientras los taladros mecánicos rompían las estructuras superiores en la penumbra.
«Cuando nos estábamos abriendo acceso caían escombros finos, entonces, le preguntaba cómo estaba. Él decía que bien, que le llegaban algunas piedras, pero que no le importaba porque sabía que era para salir», relató la rescatista a medios de su país.
Soporte emocional en el subsuelo
Este puente de comunicación y el acompañamiento constante resultaron determinantes para estabilizar los niveles de estrés y las funciones vitales del sobreviviente en la fase más crítica del confinamiento.
Una vez puesto a salvo en la superficie y atendido por el cuerpo de salud, Gil evidenció el profundo lazo humano forjado en el subsuelo. Al encontrarse cara a cara con la bombera chilena en el área de triaje, el sobreviviente conmovió a todo el personal técnico de socorro al expresarle una frase que resume la esencia del rescate: «Me dijo que mi voz le daba paz».
Con este exitoso rescate, las brigadas internacionales ratifican la vigencia de los protocolos de búsqueda urbana en la región central, manteniendo el despliegue ante la expectativa de nuevos hallazgos en las estructuras afectadas del estado La Guaira.
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