
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, propone una hoja de ruta estratégica para la reconstrucción de relaciones bilaterales y exige el cese definitivo de las sanciones económicas contra la nación.
En un encuentro estratégico con representantes de diversos sectores productivos, tanto nacionales como internacionales, la presidenta encargada de la república, Delcy Rodríguez, presentó una visión renovada de la política exterior venezolana. El objetivo central de la jornada fue establecer las bases para una cooperación económica de largo aliento, fundamentada en el reconocimiento de la soberanía y la búsqueda de beneficios compartidos para todas las partes involucradas.
Rodríguez enfatizó que el país se encuentra en una etapa de apertura proactiva, invitando a capitales extranjeros a participar en proyectos de gran envergadura. Durante su intervención, destacó que la estabilidad política actual permite proyectar un horizonte de seguridad jurídica para los inversionistas, siempre bajo la premisa de que las relaciones comerciales no deben ser utilizadas como herramientas de presión política o injerencia externa.
Una hoja de ruta para la reconstrucción económica
La presidenta encargada subrayó la importancia de trazar una ruta clara y transparente que facilite la reinserción plena de Venezuela en los mercados globales. Esta estrategia no solo contempla la exportación de recursos energéticos, sino también el fortalecimiento de la industria manufacturera y el sector tecnológico. La funcionaria insistió en que la relación bilateral debe ser sólida y duradera, alejándose de acuerdos coyunturales para enfocarse en una estructura de desarrollo sostenido.
Según lo expuesto en el evento, el gobierno nacional busca diversificar sus socios comerciales, priorizando a aquellos que respeten el marco legal venezolano y contribuyan activamente al bienestar de la población local a través de la transferencia de conocimiento y la creación de empleos dignos.
El impacto negativo de las medidas coercitivas
Un punto neurálgico del discurso fue la reiterada solicitud de eliminar las sanciones que pesan sobre la economía nacional. Rodríguez recalcó que nuevamente se ha solicitado formalmente que no haya sanciones contra Venezuela ni contra su sistema financiero, argumentando que estas medidas limitan el crecimiento orgánico de las empresas y afectan directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
La mandataria encargada explicó que la inversión extranjera requiere de un entorno libre de bloqueos para poder fluir de manera eficiente. Las sanciones, según su análisis, no solo perjudican al estado venezolano, sino que también representan un obstáculo para las empresas internacionales que desean operar en el país con normalidad y bajo estándares de mutuo beneficio.
Compromiso con la seguridad jurídica y el crecimiento
Para finalizar, la presidenta encargada hizo un llamado a la confianza. Aseguró que el ejecutivo nacional está dispuesto a revisar y optimizar los mecanismos de inversión para hacerlos más competitivos y atractivos frente a otras economías de la región. La meta es consolidar un modelo económico que sea resiliente y capaz de absorber capitales de forma ética y productiva.
Venezuela se posiciona así como un socio estratégico en el continente, reafirmando su voluntad de diálogo y su capacidad para honrar compromisos internacionales, siempre que se mantenga el respeto a la autodeterminación y la paz nacional como pilares innegociables del intercambio comercial.
ssww.diariorepublica.com




