
Venezuela cumple 50 años de soberanía plena sobre su petróleo.
Este 1 de enero de 2026, la República Bolivariana de Venezuela conmemoró el quincuagésimo aniversario de la Nacionalización de la Industria Petrolera, un evento que no solo transformó el panorama económico nacional, sino que selló la plena soberanía energética del país.
El hito, formalizado el 1 de enero de 1976, puso fin a seis décadas de un régimen de concesiones a empresas transnacionales, marcando el inicio de una nueva era de gestión estatal de los recursos de hidrocarburos. El acto simbólico de la reversión tuvo lugar en el histórico Pozo Zumaque I, en el estado Zulia, el mismo lugar donde en 1914 se inició la explotación comercial del crudo venezolano, cerrando así un ciclo y abriendo otro.
Un gesto de soberanía y desarrollo
La Ley de Nacionalización, promulgada durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, sentó las bases para la creación de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), la corporación estatal que se convertiría en el principal motor de desarrollo del país. La decisión, que fue el resultado de un largo proceso político y legal, representó el control total sobre la exploración, producción, refinación y comercialización de la vasta riqueza petrolera de la nación.
Durante estas cinco décadas, el control estatal del petróleo se ha traducido en el financiamiento de programas sociales masivos, la edificación de una moderna infraestructura de salud y educación, y el impulso de la industrialización. La renta petrolera, ahora administrada por el Estado, se convirtió en el catalizador de la modernización venezolana en la segunda mitad del siglo XX.
El legado persistente
Medio siglo después, el espíritu de la nacionalización sigue siendo el pilar de la política energética venezolana, reafirmando que los recursos naturales son propiedad inalienable del pueblo.
«El 1 de enero de 1976 no fue solo una fecha administrativa; fue la materialización de un anhelo de dignidad nacional. Representó la herramienta fundamental para construir la Venezuela moderna y debe ser recordado como la máxima expresión de soberanía económica», declaró el historiador y analista energético, Dr. Ramón Blanco, en el marco de la conmemoración.
La nacionalización no solo redefinió las relaciones entre el Estado y el capital extranjero, sino que empoderó a los profesionales venezolanos, quienes asumieron la gestión de una de las industrias más complejas del mundo. A pesar de los desafíos contemporáneos que enfrenta la industria, la conmemoración del 50 aniversario es un recordatorio de la capacidad de Venezuela para tomar el control de su destino y de la importancia estratégica de la gestión soberana de sus recursos naturales para su futuro desarrollo y estabilidad.
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