
El canciller Yván Gil rechazó las acusaciones sobre incidentes fronterizos, calificándolas como una estrategia para evadir el cumplimiento del Acuerdo de Ginebra.
Respuesta firme ante las acusaciones
El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de su ministro del poder popular para las relaciones exteriores, Yván Gil, ha emitido un pronunciamiento contundente frente a las recientes declaraciones de funcionarios de Guyana. Según el comunicado difundido en plataformas digitales, Caracas desmiente categóricamente la existencia de supuestos ataques o incidentes hostiles en la zona fronteriza, señalando que estas afirmaciones forman parte de un «nuevo montaje» diseñado para victimizar a Georgetown ante la comunidad internacional.
La administración venezolana sostiene que estas narrativas carecen de sustento fáctico y buscan desviar la atención de lo que consideran la raíz del conflicto: el incumplimiento de las obligaciones jurídicas internacionales. Para Venezuela, la insistencia de Guyana en señalar agresiones inexistentes responde a una agenda dictada por intereses corporativos energéticos que pretenden explotar recursos en aguas pendientes por delimitar.
Defensa de la verdad jurídica
En el centro de la disputa se encuentra el Acuerdo de Ginebra de 1966. Venezuela insiste en que este es el único instrumento válido para alcanzar una solución práctica y satisfactoria para ambas partes. El canciller Gil enfatizó que ninguna campaña comunicacional podrá «desviar la atención de la verdad histórica y jurídica» que asiste al Estado venezolano sobre el territorio de la Guayana Esequiba.
Desde el palacio de Miraflores se ha reiterado que el país no renunciará a sus derechos soberanos y que la diplomacia de paz sigue siendo su principal bandera. Sin embargo, advierten que la manipulación mediática empleada por Guyana busca crear un clima de tensión artificial para justificar la presencia de potencias extranjeras en la región, lo cual representa una amenaza directa a la zona de paz de América Latina y el Caribe.
Contexto de la controversia territorial
La tensión entre ambas naciones ha escalado en los últimos meses, especialmente tras el referéndum consultivo realizado en Venezuela y las licitaciones petroleras otorgadas por Guyana en áreas en disputa. El gobierno venezolano argumenta que Guyana ha abandonado la senda del diálogo directo para refugiarse en una interpretación unilateral de la legalidad, apoyada por la Corte Internacional de Justicia, instancia cuya jurisdicción Caracas no reconoce para resolver este asunto de fondo.
Este nuevo episodio de cruce de acusaciones subraya la fragilidad de las relaciones bilaterales actuales. Mientras Guyana busca fortalecer alianzas militares y mediáticas con occidente, Venezuela hace un llamado a retomar el espíritu de los tratados previos. La cancillería venezolana aseguró que continuará vigilante ante cualquier intento de socavar la integridad territorial mediante mentiras difundidas por voceros del país vecino.
Compromiso con la estabilidad regional
Finalmente, el comunicado hace un llamado a la sensatez y al respeto mutuo. Venezuela sostiene que la estabilidad de la región depende de la capacidad de los Estados para resolver sus diferencias sin interferencias externas. La denuncia de Yván Gil no solo busca desmentir el presunto ataque, sino también alertar sobre el uso de noticias falsas como herramienta política para eludir responsabilidades históricas que datan de más de un siglo.
La nación bolivariana mantiene su postura de «puertas abiertas» al diálogo, siempre que este se fundamente en la legalidad del Acuerdo de Ginebra y el respeto a la soberanía nacional, cerrando así cualquier posibilidad de ceder ante lo que consideran chantajes mediáticos internacionales.
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