
El Banco Central de Venezuela retoma las intervenciones directas tras el fallido sistema de subastas, logrando reducir la brecha cambiaria mientras la inflación anual supera el 600 % según datos oficiales.
Retorno a la estrategia de intervención directa
El gobierno venezolano ha decidido retomar la venta directa de divisas al sector privado, una medida que se encontraba suspendida desde mediados de diciembre. Este cambio de rumbo subraya la urgencia de las autoridades por estabilizar la moneda nacional tras el inestable desempeño de las subastas de dólares a principios de año. Aquel mecanismo inicial generó una oferta desigual y una presión insostenible en el mercado paralelo, obligando a una reevaluación de la política económica inmediata para evitar un descontrol mayor en los precios.
Actualmente, el tipo de cambio oficial se mantiene significativamente más fuerte que el paralelo, situándose en 475 bolívares por dólar. A pesar de esta cifra, la realidad financiera del país sigue mostrando distorsiones profundas. No obstante, la administración de Delcy Rodríguez apuesta a que esta inyección constante de divisas actúe como un muro de contención contra la devaluación acelerada que ha caracterizado al inicio de este periodo fiscal.
Impacto en la brecha del mercado paralelo
La estrategia de aumentar la oferta de dólares ya ha comenzado a mostrar resultados tangibles en los indicadores de corto plazo. Esta semana, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se redujo a cerca del 35 %, una mejora notable frente al 43 % registrado a principios de marzo. Este acercamiento entre ambas tasas es vital para reducir la incertidumbre en el sector comercial y frenar la especulación que suele disparar los costos de los productos básicos.
A pesar de este alivio momentáneo, el panorama inflacionario sigue siendo crítico. En febrero, la inflación anual superó el 600 % de acuerdo con los últimos datos proporcionados por el Banco Central de Venezuela. Los analistas locales advierten que cualquier restricción persistente en la oferta de divisas pondría al país en un riesgo inminente de recaer en un ciclo de hiperinflación, un escenario que el ejecutivo busca evitar a toda costa mediante el uso de los ingresos petroleros disponibles.
Coordinación internacional y flujo de capitales
El acceso de Venezuela a las divisas extranjeras ha sido un terreno complejo desde que Washington intensificó su campaña de presión el año pasado, limitando drásticamente las exportaciones de crudo y las entradas de capital. Sin embargo, tras los eventos políticos de enero y la nueva configuración del mando ejecutivo, la administración de Rodríguez ha logrado coordinar mecanismos para canalizar ingresos derivados de la venta de petróleo directamente al mercado interno.
Esta entrada de flujo monetario es lo que sostiene las actuales intervenciones. Los esfuerzos previos, basados en subastas semanales iniciadas en enero, fracasaron debido a desembolsos irregulares y una falta de claridad en las asignaciones que minaron la confianza de los inversionistas. Ahora, con una gestión más directa de los recursos, el objetivo es inyectar previsibilidad al sistema financiero, permitiendo que el sector privado acceda a los recursos necesarios para mantener la operatividad mínima sin recurrir exclusivamente al mercado informal.
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