
El sector petrolero venezolano registró un hito significativo en noviembre de 2025 al alcanzar los 139.000 barriles diarios exportados hacia Estados Unidos. Este incremento del 3% respecto al mes previo permitió al país ascender de la undécima a la octava posición en el ranking de proveedores. A pesar de los desafíos regulatorios y las fluctuaciones en las licencias otorgadas por el gobierno estadounidense, la industria nacional muestra señales de estabilización en sus envíos al mercado norteamericano, impulsada principalmente por la actividad de empresas como Chevron y Valero.
Incremento en los envíos impulsa el retorno al ranking
Los datos más recientes publicados por la Administración de Información Energética (EIA) confirman que Venezuela ha logrado reinsertarse en el grupo de élite de los proveedores energéticos de Estados Unidos. Con un flujo de 139.000 barriles diarios (bpd) durante el mes de noviembre, el país experimentó un crecimiento intermensual que, aunque moderado en porcentaje, fue determinante para superar a otros competidores internacionales. Este retorno al «top 10» se produce tras un periodo de ausencia que inició en junio, derivado de la incertidumbre regulatoria vinculada a las licencias de operación.
La dinámica comercial entre ambas naciones ha estado marcada por la reactivación de permisos especiales. Tras el vencimiento de la licencia previa en mayo, se observó una contracción en las ventas; sin embargo, la nueva autorización emitida a finales de julio permitió que la recuperación tomara ritmo a partir de agosto. Estas estadísticas de la EIA representan la única fuente pública de datos detallados sobre este intercambio bilateral, ofreciendo una perspectiva clara de la situación energética antes de los eventos políticos y económicos del presente año.
Impacto de las licencias y desempeño acumulado anual
Al analizar el panorama general de 2025, se observa que Venezuela ha mantenido un promedio de exportación de 145.600 bpd de petróleo y productos derivados durante los primeros once meses. Esta cifra, no obstante, refleja una disminución del 35% si se compara con el mismo periodo del año 2024. La volatilidad en las políticas de sanciones y las prórrogas de licencias a empresas como Chevron han sido los factores determinantes en estas variaciones.
En el desglose por tipo de producto, el crudo sigue siendo el protagonista absoluto con un promedio mensual de 140.300 bpd hasta noviembre. Por el contrario, los productos derivados han mostrado un comportamiento mixto: aunque su media mensual de 5.300 bpd representa un aumento porcentual del 48% respecto al año anterior, la realidad es que estas ventas se encuentran prácticamente paralizadas desde el mes de julio.
Distribución por empresas y contexto del mercado estadounidense
El flujo de crudo venezolano hacia suelo estadounidense se concentró en cinco actores principales del sector refinación. La empresa Valero lideró la recepción con 77.000 bpd, seguida por Chevron, ExxonMobil y Phillips 66, cada una con un volumen de 17.000 bpd. En último lugar del grupo receptor se ubicó Paulsboro Refining con 11.000 bpd. Esta distribución resalta la dependencia de la logística de refinación instalada en la costa del golfo de México para procesar el crudo pesado proveniente de la faja petrolífera del Orinoco.
En el contexto global, Estados Unidos importó un total de 7.434.000 bpd en noviembre, una ligera caída del 1% frente a octubre. El podio de proveedores se mantuvo liderado por Canadá con una cifra masiva de 4,28 millones de bpd, seguido por México y Arabia Saudita. En este escenario, la contribución de los países miembros de la OPEP, incluido Venezuela, sumó 1.060.000 bpd, lo que representa el 14% del total de las importaciones estadounidenses, subrayando la importancia estratégica que aún mantiene el bloque en el suministro energético norteamericano.
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