
La República Bolivariana de Venezuela ha emitido una contundente condena contra el ataque perpetrado con medios de largo alcance contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, en la región de Nóvgorod. El incidente, ocurrido durante la noche del 28 al 29 de diciembre, ha sido calificado por las autoridades venezolanas como un «acto terrorista de extrema gravedad» con serias implicaciones para la paz y el derecho internacional.
La posición oficial fue expresada por el Canciller de la República, Yván Gil, quien utilizó sus canales de comunicación, incluyendo la red social Instagram, para denunciar la naturaleza de este suceso. El ministro de Relaciones Exteriores enfatizó que el ataque «vulnera abiertamente el derecho internacional y amenaza de forma directa la seguridad regional e internacional».
Una Conducta calificada de temeraria y criminal
El Canciller Gil no solo condenó el hecho, sino que también analizó la peligrosa escalada que representa el uso de armamento de largo alcance contra la infraestructura asociada a una jefatura de Estado. En su declaración, señaló que: «El uso deliberado de medios de largo alcance contra instalaciones vinculadas a la jefatura de Estado revela una conducta temeraria y criminal, orientada a sembrar el caos, la intimidación política y la inestabilidad global».
Esta declaración subraya la preocupación de Venezuela no solo por la seguridad del líder ruso, sino también por el precedente que sienta un ataque de esta naturaleza en el panorama geopolítico global. Caracas sostiene que este tipo de acciones excede los límites de cualquier conflicto o disputa, adentrándose en el terreno del terrorismo de Estado o la desestabilización política.
Solidaridad con Rusia y exigencia de cese de acciones
En este contexto de gravedad, el Gobierno Bolivariano, a través de su Cancillería, ha manifestado su plena solidaridad con el pueblo y el Gobierno de la Federación de Rusia. Esta expresión de apoyo diplomático se enmarca en la sólida alianza estratégica que une a ambas naciones en diversos ámbitos, desde la cooperación energética y tecnológica hasta la defensa de la multipolaridad y el respeto a la soberanía nacional.
De manera categórica, el Canciller Gil instó a la comunidad internacional y a las partes implicadas al «cese inmediato de las acciones terroristas». Según la visión venezolana, tales actos «ponen en riesgo la vida de civiles, la seguridad de las naciones y el equilibrio del sistema internacional».
La nota concluye con una firme declaración de principios en materia antiterrorista, reiterando la postura invariable de Venezuela: «El terrorismo, en cualquiera de sus formas y pretextos, no puede ser tolerado ni justificado bajo ninguna circunstancia. El ataque a la residencia del presidente Putin es un inaceptable intento de desestabilización que debe ser rechazado por todas las naciones que creen en el imperio de la ley y la paz mundial».
Venezuela reafirma su compromiso con la Carta de las Naciones Unidas y el respeto a la soberanía de los Estados, e insta a la comunidad internacional a sumarse a la condena de este peligroso acto, buscando los mecanismos necesarios para evitar futuras agresiones que pongan en peligro la estabilidad global. La diplomacia venezolana seguirá atenta a la evolución de los acontecimientos, manteniendo su llamado a la sensatez y al respeto irrestricto de las normas internacionales.
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