
Con la partida del autor de Un mundo para Julius, desaparece una de las voces más singulares y personales de la narrativa hispanoamericana, cerrando un capítulo dorado de la literatura peruana junto a figuras como Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro.
La literatura en lengua española se viste de luto tras confirmarse este martes 10 de marzo el fallecimiento de Alfredo Bryce Echenique. El deceso del célebre escritor limeño fue anunciado por la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa, instituciones que destacaron su huella imborrable en múltiples generaciones de lectores a través de la novela, el cuento y sus memorias.
Bryce Echenique, nacido en 1939 y formado en las aulas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue el arquitecto de un estilo narrativo «exagerado», fino y cargado de un humor melancólico que lo posicionó como un referente ineludible del posboom latinoamericano.
Un estilo personal e irrepetible
Las reacciones ante su partida no se hicieron esperar. Álvaro Vargas Llosa, en representación de la familia del Nobel peruano, expresó su «enorme pesar» y aseguró que la obra de Bryce le sobrevivirá como uno de los grandes hitos de las letras contemporáneas. Por su parte, el escritor Jorge Eduardo Benavides lo recordó no solo como un genio de la pluma con un estilo «absolutamente personal», sino como un amigo leal y detallista.
Desde su irrupción en el panorama internacional en 1968, cuando obtuvo una mención honrosa en el premio Casa de las Américas por Huerto Cerrado, Bryce consolidó una carrera brillante. Títulos como La vida exagerada de Martín Romaña y la icónica Un mundo para Julius lo consagraron como el cronista de la soledad, el amor y las contradicciones de la alta sociedad limeña.
La tríada de la generación dorada
Con su fallecimiento, Perú despide a uno de los integrantes de la gran tríada de narradores de la segunda mitad del siglo XX, compartida con Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro. Juntos, transformaron la forma de contar la realidad peruana y proyectaron la identidad andina y urbana hacia el resto del mundo.
Las autoridades culturales han manifestado que el legado de Bryce Echenique seguirá vivo en cada página que explore la ternura y la ironía humana, elementos que él manejó con una maestría que pocos autores han logrado igualar en la historia de la literatura.
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