
Un último adiós con el espíritu de la foca, su animal emblemático
La legendaria actriz francesa Brigitte Bardot fue inhumada recientemente, y los detalles de su entierro revelan la profunda conexión que mantuvo hasta el final con la causa que definió su segunda vida: la defensa de los animales. La icónica intérprete, que falleció el pasado 28 de diciembre a los 91 años tras una batalla contra el cáncer, fue despedida vestida con una indumentaria cargada de significado, según ha confirmado su fundación a la agencia AFP.
Bardot fue enterrada con una camiseta negra adornada con una foca dibujada en strass, y acompañada de un broche que también representaba a este mamífero marino. La Fundación Brigitte Bardot detalló que fue su esposo, Bernard d’Ormale, quien colocó personalmente el broche. La foca, para Bardot, no era solo un animal querido, sino el símbolo emblemático de su activismo y la imagen que catapultó su lucha a la conciencia pública mundial. Este detalle íntimo subraya cómo su pasión por la fauna no fue una fase pasajera, sino el núcleo de su identidad tras dejar la gran pantalla.
La imagen que marcó una lucha histórica de sensibilización
La relevancia de la foca en el adiós de la actriz se extendió incluso a la imagen elegida para su esquela. La foto mostraba a Bardot en una de sus campañas más famosas, abrazando con ternura a un bebé foca sobre el hielo. Esta memorable instantánea fue tomada en 1977, un momento crucial en su transición de sex-symbol a activista de talla internacional.
Aquella campaña de sensibilización fue una demostración de la influencia de Bardot y su férrea voluntad de utilizar su fama para un bien mayor. Al enfrentarse públicamente a la crueldad de la caza de crías de foca, la actriz demostró que su compromiso era inquebrantable, inspirando a millones a cuestionar y condenar el sufrimiento animal. Este legado es la verdadera herencia que deja al mundo, más allá de sus logros cinematográficos.
Una profunda aversión al sufrimiento animal y la destrucción
La Fundación Brigitte Bardot se pronunció en la red X sobre el entierro, reiterando el motor que impulsó a su fundadora durante décadas. “Brigitte Bardot sentía una profunda aversión ante el sufrimiento animal y la destrucción de la naturaleza”, se lee en el comunicado. La fundación enfatizó que lo que realmente la guiaba «no eran los honores, sino su lucha por los animales».
Esta afirmación es clave para entender la decisión de la actriz de renunciar a su carrera en la cúspide de su gloria para dedicarse por completo a la defensa animal. Su vida, en la etapa de activista, estuvo marcada por una profunda ética ecologista que la llevó a enfrentarse a gobiernos, cazadores y la industria peletera.
El reposo final en saint-tropez, junto a su historia
La actriz, modelo y activista reposa ahora en el cementerio marino de Saint-Tropez. Esta localidad de la Costa Azul no es solo un destino glamuroso, sino un lugar íntimamente ligado a la historia de Brigitte Bardot. Fue ella quien contribuyó enormemente a la proyección internacional de este pequeño puerto pesquero con películas como Y Dios creó a la mujer (1956).
Su tumba se encuentra no muy lejos de La Madrague, la famosa villa donde residió y donde finalmente falleció. De esta manera, Brigitte Bardot ha completado su ciclo vital en el lugar que la vio consagrarse como icono global y, posteriormente, como protectora de la vida silvestre. Su entierro, con los símbolos de la foca, asegura que su recuerdo se mantenga ligado indisolublemente al amor incondicional que profesó por la naturaleza y los animales.
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