
La cantante Dara conquistó el festival en Viena con su tema «Bangaranga», logrando 516 puntos tras el regreso de su país al certamen. Israel y Rumanía completaron el podio en una gala blindada por las protestas.
El Festival de la Canción de Eurovisión ha hecho historia en su 70.ª edición. Bulgaria se alzó con el ansiado micrófono de cristal este sábado en la capital austriaca gracias a la contundente actuación de la artista Dara y su tema “Bangaranga”, otorgándole a la nación balcánica la primera victoria en su trayectoria dentro del prestigioso certamen musical.
El triunfo búlgaro cobró forma definitiva tras la sumatoria del sufragio popular. Dara ya lideraba la tabla de posiciones gracias al respaldo de los jurados profesionales, quienes le otorgaron 204 puntos; no obstante, el televoto masivo terminó por consolidar su liderazgo indiscutible al sellar una puntuación global de 516 puntos. Este triunfo marca un regreso triunfal para la delegación de Bulgaria, que venía de una ausencia de tres años en la competencia debido a limitaciones de presupuesto institucional.
La propuesta escénica de la ganadora mezcló el pop contemporáneo con las raíces culturales de su tierra, rindiendo un vistoso homenaje visual a los “kukeri”, personajes del folclore tradicional búlgaro que danzan con campanas para espantar a las malas energías.
“Es un sueño cumplido. El título de la canción hace referencia al momento exacto en el que decides vivir tu amor y no tu miedo”, declaró una emocionada Dara durante la rueda de prensa posterior a la gran final.
Escalada en el podio y sorpresas en la tabla
El segundo escaño de la clasificación general fue para el representante de Israel, Noam Bettan, quien con la balada “Michelle” acumuló 343 puntos. El intérprete israelí se encontraba relegado a la octava casilla (123 puntos) tras la votación de los expertos, pero emuló la tendencia del año anterior al escalar posiciones de manera vertiginosa gracias al masivo respaldo de la audiencia desde sus hogares.
La gran sorpresa de la noche la protagonizó la rumana Alexandra Capitanescu. Con su propuesta de rock titulada “Choke Me”, sumó 296 puntos para quedarse con la medalla de bronce, rompiendo de forma abrupta con los pronósticos oficiales de las principales casas de apuestas, que daban como amplios favoritos a los representantes de Finlandia y Australia.
Gala bajo tensión geopolítica y cambios en las reglas
Más allá de los despliegues vocales, la edición número 70 del certamen europeo estuvo fuertemente condicionada por el tenso clima sociopolítico exterior. El festival sufrió el boicot de países históricos como España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia, delegaciones que decidieron retirar sus candidaturas en señal de protesta por la admisión de Israel en el concurso en medio del conflicto bélico en la Franja de Gaza. De igual forma, los alrededores del recinto en Viena fueron escenario de múltiples manifestaciones a favor y en contra de la comitiva israelí.
Para mitigar polémicas previas asociadas al uso de granjas de clics y la manipulación del televoto, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) implementó para esta final una reforma en su reglamento, restringiendo de forma estricta el límite de sufragios a un máximo de 10 votos por cada espectador.
Diariorepublica.com






