
Tras la anulación del proceso anterior, siete profesionales de la salud enfrentan al tribunal de San Isidro. Las defensas estrenan estrategias basadas en la deslindación de responsabilidades y la falta de jerarquía médica.
Este martes 14 de abril, los tribunales de San Isidro abrieron sus puertas para dar inicio a un nuevo capítulo judicial en torno a la muerte de Diego Armando Maradona. El proceso, que surge tras la anulación del juicio de 2025 por irregularidades procesales, busca determinar la responsabilidad penal de siete trabajadores del área de salud bajo la carátula de homicidio simple con dolo eventual.
El núcleo de la acusación: Una muerte «evitable»
El fiscal Patricio Ferrari fue contundente en sus alegatos de apertura, sosteniendo que el equipo médico «abandonó a Maradona a su suerte». Según la fiscalía, existieron señales clínicas claras —como un edema generalizado que acumuló tres litros de líquido en el cuerpo del astro— que fueron ignoradas sistemáticamente.
Por su parte, el abogado querellante Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna Maradona, reforzó esta tesis al afirmar que no se trató de una simple negligencia:
«Sabían la peligrosidad que implicaban sus actos. Diego fue asesinado por omisiones conscientes».
Defensas renovadas y tensiones en la sala
La figura del neurocirujano Leopoldo Luque, señalado como el principal responsable, centró la atención mediática al presentar un equipo legal reforzado. Su defensa introdujo un argumento que promete ser el eje de la controversia: asegurar que Luque no ejercía como médico de cabecera ni estaba formalmente a cargo de la internación domiciliaria.
Esta estrategia generó un efecto dominó de acusaciones cruzadas en el tribunal:
Médicos y enfermeros: Alegaron que solo seguían órdenes o que su participación fue puntual (interconsultas).
Coordinadores: Sostuvieron que la responsabilidad recaía exclusivamente en los «médicos tratantes» (Luque y la psiquiatra Cosachov).
Enfermería: La defensa del enfermero Ricardo Almirón aseguró que su cliente incluso «hizo de más» al monitorear signos vitales que no habían sido ordenados por sus superiores.
Un proceso de alta exposición
La audiencia contó con la presencia de las hijas del «Diez» y una masiva cobertura internacional. La tensión alcanzó su punto máximo cuando la defensa de Luque afirmó que, de estar vivo, el propio Maradona pediría la absolución del neurocirujano, declaración que fue recibida con visible malestar por la familia.
Hoja de ruta judicial
El tribunal, integrado por los magistrados Alberto Gaig, Alejandro Horacio Lago y Alberto Ortolani, tiene previsto un cronograma de tres meses de duración, con audiencias fijadas para los días martes y jueves. Se espera que desfilen más de cien testigos y se analicen miles de mensajes de texto y pruebas periciales que intentarán responder la pregunta que el mundo se hace desde noviembre de 2020
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