
El reconocido locutor dejó una huella imborrable en la televisión regional como figura emblemática de programas de concurso y fundador del canal Niños Cantores Televisión.
El periodismo y la radiodifusión en el estado Zulia están de luto. Durante la madrugada de este miércoles se confirmó el fallecimiento del destacado animador, locutor y productor Demóstenes Tiniacos a los 83 años de edad en los Estados Unidos. La noticia generó una profunda ola de pesar entre distintas generaciones de zulianos que crecieron acompañados por su voz, su impecable dicción y su inconfundible estilo frente a las cámaras.
Un referente de la televisión regional
Conocido afectuosamente como el Gran Demóstenes, Tiniacos se consolidó como uno de los rostros más populares e influyentes de los medios de comunicación en el occidente venezolano durante las décadas de 1980, 1990 y 2000. Su carisma natural y su versatilidad le permitieron conectar con la audiencia regional de manera inmediata.
Entre sus proyectos más recordados destaca la conducción de espacios de entretenimiento de gran audiencia como el programa de concursos La familia gana y el espacio popular La paila caliente. Además de su rol en pantalla, su legado técnico e institucional quedó marcado al figurar como miembro fundador del canal Once del Zulia (Niños Cantores Televisión), proyecto que impulsó mano a mano junto a monseñor Gustavo Ocando Yamarte para dotar a la región de un medio con valores educativos y culturales.
Legado familiar y profesional
Más allá de su faceta pública, su entorno cercano resalta su calidad humana y su firme defensa de los valores esenciales. Su hijo, el también locutor y productor Demóstenes Tiniacos, lo describió como un comunicador por excelencia del Zulia para toda Venezuela, caracterizado por ser un trabajador incansable de la prensa y un enamorado de su país. Para el comunicador no existía nada más prioritario que preservar la cercanía y el bienestar del núcleo familiar.
Sus últimos momentos transcurrieron en suelo estadounidense, en un entorno de paz y rodeado por el afecto directo de sus hijos, nietos y esposa. Con su partida física, los medios venezolanos pierden a un baluarte de la época dorada de la televisión regional, pero su ejemplo de profesionalismo, respeto al oyente y amor por las tradiciones zulianas permanecerá vigente como referente para las futuras generaciones de periodistas y conductores del país.
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