
El mundo artístico venezolano se encuentra de luto tras el fallecimiento de la actriz y exmodelo Consuelo “Chelo” Rodríguez Álvarez, ocurrido la noche de este miércoles 12 de agosto a los 84 años. La recordada protagonista de exitosos dramáticos atravesaba una delicada condición de salud marcada por una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y una lucha contra el cáncer, dejando un legado imborrable en la televisión nacional y en las pasarelas como la primera top model del país.
La cultura latinoamericana despide a una de sus figuras más emblemáticas. Consuelo Rodríguez Álvarez, cariñosamente conocida en el medio artístico como Chelo Rodríguez, falleció pasada las 11:00 de la noche de este miércoles a la edad de 84 años. La noticia de su partida fue confirmada este jueves a través de la red social X por el periodista Simón Villamizar, sin que se ofrecieran detalles específicos sobre las causas de su deceso.
Una trayectoria estelar en la televisión y la moda
Reconocida en sus inicios como “la primera top model de Venezuela”, Rodríguez consolidó una sólida carrera en la actuación que la llevó a protagonizar producciones icónicas de la televisión nacional. Su consagración definitiva llegó en 1979 al estelarizar la exitosa telenovela “Rafaela”, compartiendo créditos protagónicos con el reconocido actor argentino Arnaldo André.
A lo largo de su carrera, su talento brilló en numerosas obras dramáticas de gran sintonía, tales como:
“La Usurpadora” (1971)
“La Loba” (1973)
“La Zulianita” (1977)
“Sueño Contigo” (1988)
“Mujercitas” (1999)
Batalla contra la enfermedad y vida personal
En los últimos años, la actriz enfrentó con valentía complejos retos de salud, incluyendo un diagnóstico de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y una dura lucha contra el cáncer que requirió múltiples sesiones de radioterapia.
En el ámbito personal, estuvo casada con el actor zuliano Orlando Urdaneta, unión de la cual nació su único hijo, Gustavo Enrique Urdaneta. Fiel a su estilo en su etapa final, la artista se mantuvo sumamente reservada respecto a su vida íntima, priorizando la tranquilidad hasta sus últimos días y dejando una huella imborrable en el corazón del público que aplaudió salento durante décadas.
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