
El presentador responde a las críticas de los Trump tras su parodia sobre la tensa cena de corresponsales en Washington.
El reconocido presentador Jimmy Kimmel utilizó la apertura de su programa este lunes para abordar la controversia generada por sus recientes comentarios sobre el expresidente Donald Trump y la primera dama, Melania Trump. Kimmel fue enfático al aclarar que sus palabras fueron estrictamente humorísticas, desmintiendo las acusaciones que calificaban su monólogo como una «llamada al asesinato». Según el comunicador, el chiste no buscaba fomentar la violencia, sino resaltar de forma satírica la diferencia de edad entre el matrimonio.
Una parodia que desató la furia de los Trump
La polémica se originó la semana pasada, cuando Kimmel realizó una parodia de la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Durante su intervención ficticia, el cómico se refirió a Melania Trump con un juego de palabras en inglés, utilizando el término «expectante». Esta expresión posee un doble sentido: puede referirse a alguien que espera un suceso o a una mujer embarazada. Kimmel bromeó diciendo que la primera dama lucía como una «viuda expectante», lo que fue interpretado por la pareja presidencial como una alusión directa a la muerte del mandatario.
La respuesta oficial y el contexto de inseguridad
La reacción de los Trump no se hizo esperar, especialmente tras los graves incidentes de seguridad ocurridos el sábado durante la cena real. En dicho evento, el gabinete y la familia Trump debieron ser evacuados tras un tiroteo en las inmediaciones del hotel. Melania Trump recurrió a la red social X para calificar la broma de Kimmel como «retórica de odio», instando a la cadena ABC a tomar medidas disciplinarias. Por su parte, Donald Trump exigió el despido inmediato del presentador, tachando el comentario de «despreciable llamado a la violencia».
Defensa del humor y críticas a la retórica política
Frente a estas acusaciones, Kimmel defendió su postura alegando que es un firme opositor a la violencia armada. No obstante, aprovechó para lanzar un dardo retórico a la primera dama: «Entiendo que haya pasado por una experiencia estresante, aunque probablemente todos los fines de semana en esa casa lo sean». El presentador concluyó su intervención aceptando que se debe rechazar el discurso de odio, sugiriendo irónicamente que Melania debería comenzar esa discusión en casa con su propio esposo, lo que provocó la ovación de su audiencia.
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