
En su más reciente filme de 90 minutos, el cineasta británico explora el lucrativo ecosistema de los «manfluencers», revelando cómo los discursos de superación personal se entrelazan con la misoginia y las jerarquías tradicionales para captar a una audiencia joven y desorientada.
El reconocido documentalista Louis Theroux ha puesto el foco en uno de los fenómenos más controvertidos de la era digital. Estrenado recientemente en Netflix, “Louis Theroux: Dentro de la machosfera” se sumerge en las profundidades de una subcultura online donde el fitness, los negocios y el «alto valor» masculino sirven de fachada para ideologías extremas.
A través de un viaje que abarca desde Miami y Nueva York hasta Marbella, Theroux logra sentar frente a la cámara a figuras clave del movimiento como Myron Gaines, Justin Waller, Harrison Sullivan (HSTikkyTokky) y Ed Matthews. El filme no solo expone sus discursos públicos, sino que confronta la realidad de sus vidas privadas y el impacto de sus doctrinas en sus entornos familiares.
De la superación personal a la «dictadura doméstica»
El documental revela una estructura basada en jerarquías rígidas y roles de género anacrónicos. En escenas que han generado fuerte impacto mediático, se muestran testimonios donde líderes del movimiento describen sus hogares como «dictaduras» o defienden la «monogamia unilateral», exigiendo fidelidad absoluta a sus parejas mientras ellos se reservan el derecho a la poligamia.
Theroux identifica que este «machismo fanfarrón» no es solo una postura estética, sino que a menudo bordea la homofobia, el racismo y el antisemitismo. “En los bordes hay una comunidad cuyas opiniones son mucho más extremas, y ese es el foco del documental”, explicó el director en declaraciones para Tudum.
La economía de la inseguridad
Uno de los puntos más agudos del filme es el análisis del modelo de negocio detrás de la machosfera. Según destaca el sociólogo Steven Roberts en el documental, existe una industria multimillonaria dedicada a monetizar la soledad y la desorientación del hombre joven.
Productos: Venta de cursos digitales, membresías en academias privadas y acceso a comunidades de «élite».
Estrategia: Transformar las inseguridades masculinas en una fuente constante de ingresos para los creadores de contenido.
Un fenómeno que sale de la pantalla
Para Theroux, el hallazgo más inquietante es la normalización de estos códigos en la cultura escolar y adolescente. El director advierte que este ecosistema ya no es marginal: «Cualquiera que tenga hijos varones sabrá que están ganando terreno». Esta realidad conecta con casos recientes de crímenes y acoso escolar donde los implicados operan bajo códigos misóginos inspirados directamente en estas comunidades online.
El dilema de la visibilidad
A pesar de la recepción positiva por la profundidad de la investigación, el documental no ha estado exento de críticas. Diversos analistas cuestionan si el hecho de entrevistar a estos personajes les otorga una plataforma de exposición que ellos perciben como una victoria. Sin embargo, para Theroux, documentar este «horno natural» de ideas extremas es necesario para comprender los riesgos a los que se enfrenta la juventud actual ante una industria diseñada para radicalizar su visión del mundo.
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