
La agrupación de músicos migrantes venezolanos liderará el hilo conductor del gran evento diocesano en Madrid el próximo 8 de junio, consolidándose como una potencia artística y social en España.
Lo que comenzó como un anhelo personal del director Manuel Jurado se ha transformado en un hito para la comunidad de artistas migrantes: la Orquesta Sinfónica Cruz-Diez ha sido seleccionada por el Vaticano para actuar ante el papa León XIV. La cita histórica tendrá lugar el próximo 8 de junio en el emblemático Estadio Santiago Bernabéu, durante el gran encuentro diocesano de Madrid.
El camino hacia el Vaticano
La oportunidad surgió gracias a la mediación del padre Antonio “Toño” Casado, quien ha sido un pilar fundamental para la orquesta al facilitarles espacios de ensayo en la parroquia Nuestra Señora de El Pilar. Tras proponer a la agrupación ante la Santa Sede, el Vaticano dio luz verde para que los músicos venezolanos sean los encargados de llevar el hilo conductor musical de todo el evento.
Un despliegue artístico monumental
La orquesta, integrada por 60 instrumentistas, no estará sola en el escenario. El evento contará con una producción de gran escala que incluye:
Artistas invitados: David Bustamante, Daniel Diges, Diana Navarro y la Banda Pop Salesianos.
Talento coral: Un coro masivo de más de 1.000 personas bajo la dirección del padre Toño.
Danza: Más de 100 bailarines coordinados por el coreógrafo Ismael Olivas.
Repertorio y preparación
Aunque Jurado lamentó no poder incluir piezas tradicionales como el «Alma llanera» por directrices del equipo litúrgico del Vaticano, el repertorio de 12 temas combinará la solemnidad católica con el pop optimista. Se interpretarán piezas como «Himno Convivium» y «Petrus», además del icónico tema «Color esperanza» de Diego Torres. Los ensayos generales comenzarán a finales de este mes para coordinar a los más de 1.100 artistas en escena.
Más que música: Un mensaje de integración
Este anuncio coincide con un momento dulce para la organización, tras la reciente inauguración de su sede, el Centro Iberoamericano de las Bellas Artes (Iberoartes). Para Manuel Jurado, esta presentación es una recompensa al sacrificio de los músicos que tuvieron que emigrar.
«Es un doble mérito que maestros que tuvieron que dejar su país hoy tengan la oportunidad soñada de tocar en el Bernabéu frente al Papa. Queremos demostrar que los músicos pueden vivir de lo que aman», afirmó el director, destacando la evolución de la orquesta de un proyecto de ayuda humanitaria a una potencia artística iberoamericana en España.
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