
Valeria Di Martino, Miss Venezuela Internacional 2025, entregó donaciones y transformó realidades en su tercera visita al colegio de Alitasia.
En un mundo donde las luces y las pasarelas suelen ser el centro de atención, la actual Miss Venezuela Internacional 2025, Valeria Di Martino, está demostrando que el verdadero peso de una corona se lleva en el corazón y en las acciones solidarias. La soberana de la belleza nacional regresó recientemente a la comunidad indígena de Alitasia, ubicada en el sector Laguna del Pájaro del municipio Guajira, para reafirmar un compromiso social profundamente humano que nació mucho antes de alcanzar su triunfo en el prestigioso certamen.
Un compromiso que se mantiene en el tiempo
No es la primera vez que la reina de belleza pisa el suelo del colegio José Leonardo Fernández Jayaliyuu. De hecho, esta significativa actividad representa su tercera visita oficial a la institución educativa que alberga a más de 170 niños de la etnia wayúu en condiciones de extrema vulnerabilidad. Con cada retorno, la joven modelo consolida un lazo indestructible con esta población fronteriza, demostrando que su labor no es un acto pasajero de relaciones públicas, sino un proyecto de vida estructurado para generar cambios reales.
Semillas de alegría para el futuro guajiro
Durante esta emotiva jornada, la representante de la belleza venezolana no solo compartió palabras de aliento, sino que lideró la entrega de importantes donaciones destinadas a mejorar la calidad de vida y el desarrollo pedagógico de los estudiantes. El equipo de trabajo que acompaña a la miss coordinó la distribución de útiles escolares, alimentos básicos y herramientas recreativas que dibujaron sonrisas inmediatas en los rostros de los pequeños, quienes ven en ella a una aliada incondicional para su comunidad.
El verdadero propósito de una soberana
Para Valeria Di Martino, la plataforma del Miss Venezuela debe servir como un megáfono para visibilizar las realidades de las regiones más necesitadas del país. Su enfoque está centrado en la educación y la nutrición infantil como pilares fundamentales para romper los círculos de pobreza en la región zuliana. Con esta tercera incursión en la Guajira, la reina ratifica que el brillo más valioso de su gestión no está en los cristales de su diadema, sino en la esperanza real que siembra en los sectores más vulnerables de la nación.
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