
El legendario trombonista y productor neoyorquino deja un vacío irreparable en la historia de la música latina tras cinco décadas de trayectoria.
El mundo de la música latina se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Willie Colón, una de las figuras más influyentes y revolucionarias de la salsa. El artista, conocido mundialmente como «el malo del bronx», falleció a los 75 años de edad, dejando tras de sí un legado sonoro que transformó el género caribeño y lo llevó a los escenarios más prestigiosos del planeta. Su partida marca el fin de una era para la cultura hispana, donde su trombón no solo emitía notas, sino que narraba la crónica social de toda una generación.
Una trayectoria marcada por la innovación sonora
Willie Colón nació en el barrio del Bronx en 1950, en un entorno donde la fusión de ritmos era inevitable. Desde muy joven, mostró un talento inusual para la composición y los arreglos, debutando con apenas diecisiete años bajo el sello Fania Records. A diferencia de otros músicos de su época, su propuesta no buscaba la perfección técnica académica, sino la fuerza cruda de la calle. Introdujo el sonido del trombón de una manera agresiva y protagónica, alejándose de las estructuras tradicionales de las grandes orquestas de mambo.
Su asociación con Héctor Lavoe se convirtió en la dupla más icónica de la salsa. Juntos, produjeron álbumes que hoy son considerados piedras angulares del género, como «el juicio» y «lo mato». Esta etapa no solo definió el sonido de la salsa urbana, sino que también estableció una estética visual y narrativa inspirada en el cine de gánsteres, lo que le valió su famoso apodo.
El genio detrás de la crónica social
A mediados de la década de los setenta, Willie Colón emprendió un camino creativo junto a Rubén Blades. Esta colaboración dio como resultado el disco «siembra», el álbum más vendido en la historia de la salsa. En este periodo, la música de Colón dejó de ser solo para el baile y se convirtió en una herramienta de protesta y reflexión política. Canciones como «Pedro Navaja» y «plástico» demostraron que la salsa podía ser intelectual, compleja y profundamente comprometida con la realidad latinoamericana.
Como productor, su visión fue fundamental para el éxito de innumerables artistas. Willie Colón poseía un oído privilegiado para identificar el potencial de ritmos folclóricos y mezclarlos con el jazz y el rock. Su capacidad para reinventarse le permitió mantenerse vigente durante más de cincuenta años, adaptándose a los cambios de la industria sin perder su esencia crítica y su sonido característico.
Un legado que trasciende las fronteras musicales
Más allá de los escenarios, Willie Colón destacó como un activista incansable por los derechos de la comunidad latina en los Estados Unidos. Su influencia se extendió a la política y la filantropía, utilizando su plataforma para denunciar las injusticias sociales. Hoy, su música sigue resonando en cada rincón de América Latina, recordándonos que el arte es el espejo de un pueblo. La partida de Willie Colón deja un silencio profundo, pero su trombón seguirá vibrando en cada rumba y en cada corazón que encuentre consuelo en sus acordes.
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