
La CIJ inicia una semana crucial de audiencias para dirimir la soberanía de un territorio clave por recursos energéticos, mientras persiste la tensión diplomática entre Georgetown y Caracas.
El histórico litigio fronterizo entre Guyana y Venezuela entra hoy en una etapa decisiva. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) abre sus puertas este lunes para una jornada intensa de audiencias que busca poner fin a más de un siglo de desencuentros sobre la región del Esequibo, un territorio de 160.000 kilómetros cuadrados cuya importancia estratégica se ha disparado tras el hallazgo de petróleo en sus costas.
Dos visiones, un mismo territorio
El núcleo del debate jurídico se centra en la validez de los títulos territoriales:
La postura de Guyana: Defiende la vigencia del Laudo Arbitral de 1899, que fijó las fronteras actuales bajo el dominio colonial británico. Guyana busca que la CIJ ratifique este fallo de forma definitiva.
La postura de Venezuela: Desconoce el laudo de finales del siglo XIX por considerarlo «nulo e írrito». Caracas se ampara en el Acuerdo de Ginebra de 1966, un tratado que aboga por una solución negociada y reconoce la contienda como un asunto pendiente de resolución amistosa.
Cronograma de la semana
Las sesiones, que se extenderán hasta el 11 de mayo, seguirán un calendario riguroso:
Lunes: Apertura de argumentos por parte de la delegación de Guyana.
Mitad de semana: Turno de réplica para Venezuela, aunque el Gobierno de Caracas ha mantenido históricamente que la CIJ carece de jurisdicción para resolver esta controversia.
Un conflicto alimentado por el «oro negro»
Aunque la disputa es centenaria, la tensión se ha recrudecido drásticamente desde 2015. El descubrimiento de yacimientos petrolíferos masivos en aguas del Esequibo ha transformado una diferencia diplomática en una cuestión de máxima urgencia geopolítica.
Pese a que la CIJ ya se declaró competente en 2020 y ha emitido medidas cautelares para evitar acciones unilaterales, la situación sobre el terreno sigue siendo volátil. Mientras Guyana cuenta con el respaldo judicial del tribunal de la ONU, Venezuela ha impulsado maniobras políticas y simbólicas que desafían las órdenes de La Haya, elevando el riesgo de una escalada en la región.
Lo que se decida esta semana en los Países Bajos marcará, sin duda, el futuro de la estabilidad fronteriza en América del Sur.
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