
El fenómeno extremo genera ráfagas de 120 km/h y oleaje histórico de 9 metros en las costas italianas. Más de 190 ciudadanos desplazados y 200 municipios en alerta máxima tras inundaciones repentinas.
El impacto se extiende a Malta, donde tormentas de granizo han paralizado el tráfico terrestre.
La isla de Sicilia se enfrenta a una de las peores crisis meteorológicas de los últimos años tras el paso del ciclón Harry. Este fenómeno de escala extrema, que tocó tierra el pasado 20 de enero, ha sumergido a la región en un estado de emergencia total, caracterizado por vientos de fuerza huracanada y un mar embravecido que ha superado todas las barreras de protección costera.
Devastación en el litoral y puertos
El impacto más dramático se registró en el puerto de Lipari, donde una muralla de agua de más de 9 metros desbordó los diques, inundando el casco urbano en cuestión de minutos. En localidades como Fondachello, la fuerza del mar arrastró vehículos y mobiliario urbano, dejando las calles cubiertas de escombros marinos.
Debido al riesgo inminente, el gobierno regional ordenó el desalojo inmediato de zonas críticas como Giampilieri Marina, Acireale y Pachino, logrando poner a salvo a unas 190 personas que se encontraban en la línea de mayor peligro.
Paralización de servicios y despliegue de emergencia
Para mitigar riesgos mayores, el presidente de la región, Renato Schifani, coordinó una respuesta integral que incluye:
Suspensión educativa: Más de 150 localidades cancelaron actividades escolares.
Control municipal: Apertura de centros de operaciones en 200 municipios para asistencia inmediata.
Colapso aéreo: El aeropuerto Falcone Borsellino reportó la cancelación masiva de vuelos, dejando a cientos de pasajeros varados ante la nula visibilidad.
Efectos regionales: El hielo en Malta
La influencia de Harry no se limitó al territorio siciliano. En la vecina Malta, el ciclón se manifestó con intensas tormentas de granizo que cubrieron las carreteras con capas de hielo, un evento poco común que ha generado múltiples accidentes y el bloqueo de las principales arterias viales de la isla.
Estado de vigilancia
A pesar de los esfuerzos de miles de voluntarios y equipos de rescate, la alerta se mantiene vigente. Las autoridades advierten que el suelo saturado de agua y la inestabilidad atmosférica podrían generar nuevos deslizamientos de tierra. «Llamamos a la prudencia absoluta; la prioridad es salvar vidas mientras el fenómeno termina de transitar», declaró Schifani.
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