
El Gobierno nacional decreta situación de desastre tras el desbordamiento de ríos que deja a más de 43.000 hogares afectados en todo el territorio.
La crisis climática genera una alerta roja en diversos departamentos
La temporada de lluvias en Colombia ha alcanzado niveles críticos, llevando al Gobierno a declarar oficialmente el estado de emergencia para movilizar recursos de manera inmediata. Según los reportes más recientes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, aproximadamente 43.000 familias han perdido sus pertenencias o han quedado aisladas debido a las inundaciones. Esta cifra refleja la magnitud de un fenómeno meteorológico que ha superado la capacidad de respuesta de las administraciones locales en varias regiones del país.
El foco principal de la emergencia se concentra en el departamento de Córdoba, donde la situación es particularmente alarmante. Las autoridades han confirmado que 24 de los 30 municipios de esta jurisdicción se encuentran bajo el agua o enfrentan riesgos inminentes de deslizamientos. La saturación de los suelos y el incremento constante de las precipitaciones han obligado a la activación de refugios temporales y a la evacuación masiva de comunidades rurales que habitan en las zonas de mayor riesgo.
El desbordamiento del río Sinú agrava la situación en Córdoba
La principal causa de la devastación en el norte del país es el desbordamiento del río Sinú, cuya creciente ha inundado miles de hectáreas de cultivos y zonas residenciales. Los habitantes de las riberas han visto cómo el agua ingresa a sus viviendas en cuestión de minutos, destruyendo enseres y medios de subsistencia. En municipios como Montería y Lorica, los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para asistir a las personas atrapadas, mientras que el sector agropecuario reporta pérdidas millonarias que afectarán el suministro local de alimentos.
A pesar de los esfuerzos de contención, las defensas naturales y artificiales han cedido ante la presión del cauce. La infraestructura vial también presenta graves daños, con múltiples cierres que impiden la llegada de ayuda humanitaria a los puntos más críticos. Las autoridades regionales han solicitado el apoyo de la Fuerza Aeroespacial para realizar sobrevuelos de monitoreo y facilitar el transporte de suministros médicos y alimentos a las familias que han quedado incomunicadas por el lodo.
Medidas gubernamentales para enfrentar la catástrofe y reconstruir hogares
Ante este panorama, el presidente ha ordenado una respuesta integral que incluye el despliegue de subsidios de arrendamiento y la entrega de kits de emergencia. El decreto de situación de desastre permitirá que el presupuesto nacional se redistribuya con mayor agilidad, priorizando la reparación de puentes, escuelas y centros de salud dañados por el temporal. Asimismo, se busca fortalecer los sistemas de alerta temprana para prevenir futuras tragedias en áreas que históricamente han sido vulnerables a las inundaciones estacionales.
La prioridad inmediata es salvaguardar la vida de los ciudadanos y garantizar el acceso a agua potable para evitar brotes de enfermedades. Se espera que en los próximos días las condiciones climáticas den un breve respiro, permitiendo que los niveles de los ríos desciendan. No obstante, el Ideam advierte que la temporada de lluvias aún no termina, por lo que se insta a la población a mantenerse informada y seguir estrictamente las recomendaciones de los organismos de socorro.
www.diariorepublica.com



