
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) informó este miércoles sobre un despliegue reforzado y una mayor presión militar orientada a desarticular organizaciones ligadas al narcotráfico y a grupos catalogados como «narco-terroristas». Mediante operaciones combinadas por aire, mar y tierra junto a aliados regionales de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, la institución busca aplicar una «fricción sistémica total» para bloquear las rutas de tráfico ilegal y salvaguardar la seguridad hemisférica.
La estrategia de seguridad de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe experimenta un endurecimiento operativo. En un comunicado difundido a través de sus canales oficiales, el Comando Sur (SOUTHCOM) ratificó que las fuerzas militares bajo su mando han elevado las acciones de disuasión y combate contra las estructuras criminales transnacionales.
Operaciones combinadas y enfoque estratégico
De acuerdo con la información emitida por el organismo militar, el despliegue cuenta con la participación activa de naciones aliadas agrupadas en la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, consolidando un frente común respaldado por la Fuerza de Tarea Conjunta Hemisferio Occidental.
Cambio de paradigma: «El Comando Sur de EE. UU. está cambiando las reglas del juego», sentenció la institución castrense, al enfatizar que los operativos actuales están diseñados para generar una «fricción sistémica total» que erosione las capacidades logísticas y financieras de los carteles de la droga.
Coordinación federal: Las acciones responden a las directrices trazadas por el Departamento de Guerra de Estados Unidos y se alinean con las prioridades de seguridad nacional fijadas por la administración estadounidense.
Objetivos y contexto regional
El plan de operaciones tiene como metas prioritarias interrumpir las rutas marítimas y terrestres utilizadas para el tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, neutralizar a actores considerados de alto riesgo para la estabilidad regional y reforzar de manera preventiva la defensa del territorio continental estadounidense.
Este incremento en la postura de defensa se da en un escenario de creciente cooperación castrense entre Washington y distintos gobiernos del hemisferio, apuntando a frenar la expansión de redes delictivas que, según las evaluaciones de inteligencia norteamericanas, alimentan la violencia y socavan la gobernabilidad democrática en la región.
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