
Sumario
El Gobierno de La Habana califica de «ataque brutal» las filtraciones sobre un cerco petrolero total promovido por la administración de Donald Trump para forzar un cambio político en la isla.
El recrudecimiento de las tensiones bilaterales
La Habana ha vuelto a alzar la voz ante lo que considera una escalada sin precedentes en la política exterior de Washington. El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, denunció recientemente que las medidas evaluadas por la administración de Donald Trump representan una amenaza directa a la soberanía nacional. Según el diplomático, la implementación de un bloqueo total a las importaciones de combustible constituiría un ataque desproporcionado contra un pueblo pacífico que no representa un peligro para la seguridad de Estados Unidos.
Desde el inicio del nuevo mandato republicano, las autoridades cubanas han señalado un recrudecimiento del cerco económico, comercial y financiero que asfixia a la isla desde hace más de seis décadas. Sin embargo, la posibilidad de una intercepción naval de suministros energéticos eleva la confrontación a un nivel crítico, afectando no solo la economía estatal, sino la supervivencia básica de la población civil en sectores como el transporte y la generación eléctrica.
Las filtraciones que alertan a la cancillería cubana
La alarma se disparó tras la publicación de informes en medios estadounidenses, específicamente en el portal Politico, que sugieren que la Casa Blanca debate tácticas de asfixia total. Fernández de Cossío, a través de sus canales oficiales en la red social X, cuestionó la ética de estas estrategias de interferencia. El viceministro enfatizó que estas acciones son la prueba definitiva de que las carencias económicas de la isla tienen su origen principal en las sanciones externas y no en la gestión interna, como suele argumentar la narrativa de Washington.
El diplomático lanzó una pregunta retórica que resume la postura de su Gobierno: ¿por qué temer la posibilidad de que Cuba resuelva sus propios problemas sin la interferencia estadounidense? Para La Habana, estas filtraciones sobre nuevas tácticas de «cambio de régimen» confirman una mentalidad de guerra fría que ignora el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos caribeños.
Actores clave en la nueva estrategia de presión
Según las fuentes citadas por la prensa internacional, esta iniciativa de bloqueo petrolero no es una idea aislada, sino que cuenta con el respaldo de figuras de alto perfil dentro del gabinete estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, es señalado como uno de los principales promotores de esta línea dura. Rubio, conocido por su postura histórica contra el Gobierno cubano, lideraría el sector que cree que cortar el flujo de energía es la vía más rápida para forzar una transición política en el Palacio de la Revolución.
Aunque las deliberaciones internas en la Casa Blanca indican que aún no se ha tomado una decisión final, el simple hecho de que la opción esté sobre la mesa ha generado un clima de incertidumbre regional. Cuba sostiene que estas medidas, lejos de lograr sus objetivos políticos, solo profundizan el sufrimiento humano y la inestabilidad en el Caribe, reafirmando su voluntad de resistir ante lo que califican como una política de hostilidad sistemática.
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