
El Gobierno cubano notificó a las aerolíneas extranjeras que, a partir de este lunes 9 de febrero, no podrá garantizar el suministro de combustible para aviación. La crisis responde al reciente decreto del presidente Donald Trump que impone aranceles a naciones que provean petróleo a la isla, lo que amenaza con paralizar las principales conexiones aéreas entre Cuba, Estados Unidos, España y Latinoamérica.
El sector aeronáutico internacional ha entrado en una fase de incertidumbre tras la advertencia oficial del Gobierno de Cuba sobre el agotamiento total de sus reservas de combustible para aviones (Jet A-1). La medida, que entra en vigor este lunes, es consecuencia directa del endurecimiento del asedio petrolero ejecutado por la administración de Donald Trump, quien el pasado 29 de enero firmó una orden presidencial calificando a la isla como un «peligro de seguridad nacional».
Hasta el momento, las compañías aéreas afectadas —procedentes mayoritariamente de EE. UU., España, Panamá y México— mantienen hermetismo sobre sus planes de contingencia, aunque expertos prevén cancelaciones masivas o paradas técnicas de reabastecimiento en países vecinos para poder cumplir con sus itinerarios.
Rutas en riesgo y logística comprometida
La falta de suministro golpea el corazón de la conectividad cubana, afectando principalmente los puentes aéreos con:
Estados Unidos: Rutas críticas hacia Miami, Tampa y Fort Lauderdale.
Europa: La conexión estratégica Madrid-La Habana.
Latinoamérica: Vuelos frecuentes a Ciudad de Panamá, Ciudad de México, Cancún, Bogotá, Santo Domingo y Caracas.
El escenario obliga a las aerolíneas a reconsiderar la viabilidad de sus operaciones, ya que volar hacia la isla sin garantía de retorno o repostaje implica una logística de «tanqueo doble» que reduce la capacidad de carga y pasajeros, incrementando drásticamente los costos operativos.
El factor Trump: Sanciones y aranceles
La crisis energética actual fue detonada por la nueva política de la Casa Blanca, que utiliza los aranceles comerciales como arma de presión contra terceros países que mantengan el flujo de crudo hacia Cuba. Esta estrategia busca aislar económicamente a La Habana, cortando su principal vía de ingresos: el turismo y el movimiento de pasajeros internacionales.
Mientras las autoridades cubanas denuncian un «asedio criminal», el Departamento de Estado de EE. UU. sostiene que las medidas son necesarias para neutralizar la influencia del gobierno cubano en la región. Se espera que en las próximas horas las principales aerolíneas emitan comunicados oficiales sobre posibles cambios en frecuencias, horarios o suspensiones temporales de rutas hacia el Aeropuerto Internacional José Martí.
Diariorepublica.com



